"Sed Perfectos"

Una introducción al pensamiento de Ellen G. White

John Mann

Introducción

Ellen White fue la personalidad principal en la primera Iglesia Adventista del Séptimo Día, y sus escritos continúan siendo la fuente autorizada de lo que el Adventismo del Séptimo Día significa hoy en día. Aunque nunca ocupó posición oficial en la iglesia, argumentó poderosamente a favor de su visión del destino del Adventismo del Séptimo Día, y escribió extensamente sobre muchos temas que abarcaban las doctrinas de la iglesia, la conducta cristiana, la salud y la Biblia.

Ellen  Gould Harmon era una adolescente enfermiza e introvertida, que entraba en éxtasis, de Portland, Maine, quien, junto con otros milleristas de Portland, tuvo numerosos trances, mensajes y experiencias místicas, y de hecho, se hicieron tristemente famosos por su 'continua introducción a tonterías visionarias'. Sin embargo, fue descubierta por James White, un joven predicador  y maestro
Adventista, que se convirtió en su protector y, en 1846, su esposo. Ambos eran figuras centrales en la iglesia Adventista del Séptimo Día, como el grupo de creyentes era conocido en 1860. En 1863, el grupo pidió a James White que fuera su primer presidente (una oferta que fue declinada temporalmente). Por años, Ellen White vivió a la sombra de su esposo, proporcionando respaldo visionario para las opiniones de la primera iglesia. Sin embargo, después de la muerte de James en 1881, ella asumió un papel más positivo, dirigiendo a los líderes de la iglesia más jóvenes detrás de bastidores. Para cuando llegó el momento de su muerte en 1915, se había convertido en la verdad autoridad para los Adventistas.

Fue el mensaje de William Miller lo que primero despertó en Ellen White disatisfacción con el cristianismo existente. Miller predicaba que la Biblia podía ser 'descifrada' para que revelara la fecha de la Segunda Venida de Cristo, y que esta fecha era muy pronto. Ellen White estaba convencida del mensaje de Miller y escandalizada por la actitud desestimativa y hasta hostil de otros cristianos hacia las enseñanzas de Miller. El grupo de 'Adventistas' (así llamado porque sus miembros hacían énfasis en el segundo advenimiento de Cristo) habrían de sentirse chasqueados y humillados cuando dos fechas fijadas para la Segunda Venida en 1844 fallaron, y ellos se dividieron en varias facciones. Algunos rechazaron el 'desciframiento' de Miller; otros fijaron nuevas fechas, y otros no supieron qué hacer. Los 'Adventistas' pronto habrían desaparecido en la historia, de no haber sido por la visión de Ellen White de que este pequeño núcleo de Adventistas formaría la base para una nueva iglesia, cumpliendo la promesa de la reforma para regresar a una fe basada enteramente en la Biblia, con una misión de predicar al mundo este cristianismo original y verdadero, advirtiéndoles de debían volverse a Dios antes de que Él regresara por segunda vez. El celo y la energía de ella proporcionaron la chispa que sirvió para fundar la iglesia Adventista del Séptimo Día.

Obviamente, Ellen White vivía y pensaba dentro de la tradición pietista del cristianismo, pero desarrolló elementos dentro de esta tradición y proporcionó interesantes ideas originales. Se puede seguir su pensamiento en cuatro etapas:
Debe subrayarse que su pensamiento se desarrolló en relación con las experiencias y los debates de la iglesia. Cualquier interpretación de sus ideas debe tomar esto en cuenta. Este artículo comenzará por proporcionar una 'visión general' de la vida de Ellen White, mostrando el desarrollo de sus ideas dentro de la situación histórica concreta. Luego, se enfocará en algunas características esenciales de su manera de pensar, mostrando cómo sus ideas encajan juntas en un todo sistemático, proporcionando el marco teórico para la teología Adventista del Séptimo Día, prestando especial atención a su 'Magnum Opus', 'La Gran Controversia entre Cristo y Satanás'.

La vida de Ellen White

1. Los milleristas

Antes de comentar sobre los milleristas, podría ser útil tomar nota brevemente de las ideas pietistas con las cuales creció Ellen White y que fueron el fundamento del cual se derivaron todas sus creencias posteriores. Dos temas, estrechamente relacionados entre sí, caracterizan las creencias pietistas: la batalla del individuo con Satanás y la relación del individuo con Dios. Por sí mismo, el individuo no puede derrotar a Satanás, pero, mediante su constante devoción a Dios, puede obtener fortaleza para resistir la tentación. Esta relación con Dios se centra en la Biblia y la oración, y el propósito de la Iglesia es reforzar el estudio de la Biblia y la oración a Dios, más bien que contener alguna autoridad en sí.

El pietismo entiende toda actividad y creencia humana en términos de la gran línea divisoria entre el mundo y el creyente: Satanás trata constantemente de atrapar al cristiano, ya sea por la fuerza o con engaños, y es por esta razón por la que el creyente debe estar siempre en guardia. No sólo son los pecados más obvios (como mentir, robar, asesinar y blasfemar) los que hay que evitar, sino también los pecados de la carne (la concupiscencia, el alcohol, la glotonería, etc.), y también las 'frivolidades' de la música, el teatro, el baile, y los disfrutes 'mundanos'. Ellen White fue criada creyendo que el diablo está siempre tratando de atrapar al creyente, y que por lo tanto, la vigilancia constante es esencial.

Cualquier parte del mundo es vista como un posible engaño de Satanás, pues él es 'señor de este mundo'. De aquí que todo razonamiento y juicio humanos sean de por sí sospechosos. La única certeza objetiva para el creyente era la Biblia, y por eso, toda creencia vedadera sólo podía proceder del estudio de la Biblia. Ellen White continuó esta sospecha de la creación humana, y no mostró ningún interés en la filosofía ni en la teología. Para ella, todas las ideas verdaderas debían proceder directamente de la Biblia.

Se podría especular por qué Ellen White se sentía tan atraída por estas ideas, porque los niños no siempre aceptan las creencias de sus padres. Posiblemente, se debió al hecho de que, con frecuencia, permanecía en casa por estar enferma o por haber sufrido alguna lesión (a la edad de 17 años, una piedra le golpeó el rostro, de cuyos efectos le tomó largo tiempo recuperarse). Por tanto, se volvió indiferente a la presión de sus iguales y continuó considerando a sus padres como sus ejemplos. De esta manera, el proceso normal por el cual las influencias normales de un niño pasan de los padres a sus iguales, y finalmente al desarrollo de la personalidad de un individuo, se detuvo temprano en su vida, y esto puede explicar el énfasis que ella hace en la relación padre/hijo en sus escritos posteriores.

La devoción de Ellen White a Dios recibió un nuevo énfasis cuando ella escuchó el mensaje de William Miller. Miller usó un método desarrollado por teólogos judíos en el siglo doce para "descifrar" Daniel y Apocalipsis, los libros apocalípticos de la Biblia. Usando este método, se decía que los varios símbolos y las varias imágenes correspondían a entidades históricas como imperios, reyes, gobiernos, etc., y que los períodos de tiempo mencionados, 2.300 días, 1.300 días, etc., representaban años. De esta manera, se pensaba que acontecimientos como la caída del Imperio Romano, la caída del Imperio Otomano, la Revolución Francesa, y así sucesivamente, habían sido predichos en la profecía. Quizás de modo más importante, según Miller, uno de los períodos de tiempo, los 2.300 días, todavía no habían terminado, y el suceso predicho, la 'purificación del santuario', estaba todavá en el futuro.

Miller interpretó que la frase 'purificación del santuario' como que se refería a la Segunda Venida de Cristo, y por ende, el fin del mundo. La frase misma se refiere al Día de Expiación judío, que ocurre una vez al año. Durante este día, todos los pecados de los cuales las personas se hayan arrepentido son quitados del santuario y 'transferidos' a un cabro (un 'macho cabrío' de expiación), que entonces es dejado para que vague por el desierto. Así, Ellen White ya estaba estudiando el simbolismo del santuario del Antiguo Testamento de donde se derivarían sus ideas sobre la Ley Eterna.

2. La reevaluación

El hecho de que Cristo no viniera
en 1844 como se esperaba hizo que el grupo de Ellen White reexaminara el significado de la frase 'purificación del santuario'. Por medio de estudios bíblicos y, aparentemente, una visión de Dios, se descubrió que el santuario no se refería a la tierra, sino al santuario que está en el cielo, y marcaba el comienzo del fin del tiempo. Después de 1844, Cristo podría llegar en cualquier momento. Por eso, el gran chasco de 184 no desalentó la creencia en el inminente regreso de Cristo, sino que su nueva interpretación de la profecía sólo hizo el acontecimiento más cierto.

La nueva interpretación de la 'purificación del santuario' fue proporcionada por un granjero de New York llamado Hiram Edson, que aseguró que el suceso había sido el erróneo, no la fecha:

"que, en lugar de nuestro Sumo Sacerdote salir del Lugar Santísimo en el santuario celestial para venir a la tierra el día décimo del mes séptimo, al final de los 2.300 días, en ese día entró por primera vez al segundo compartimiento del santuario y que tenía una obra que llevar a cabo en el Lugar Santísimo antes de venir a esta tierra".

Durante este período de reevaluación, se introdujeron otras dos doctrinas importantes: el estado de los muertos y el sábado. La doctrina del estado de los muertos decía que el alma no es inmortal y no asciende al cielo al morir la persona. En su lugar, los muertos sólo resucitan y van al cielo a la venida de Jesús. Lógicamente, esta doctrina era consistente con la prominencia de la Segunda Venida porque, si los muertos ya están con Dios al morir, es posible reinterpretar la Parusía simbólicamente. Sin embargo, si los muertos sólo van al cielo en la Parusía y la Parusía es sólo alegórica, no hay vida después de la muerte.

La segunda doctrina nueva era la del sábado. Esta doctrina continuó el interés que Ellen White ya tenía en la ley judía, y proporcionó la clave para una completa sistematización de las creencias Adventistas. Joseph Bates, otro de los primeros Adventistas, argumentaba a favor del séptimo día (es decir, el sábado), pero fue tratado con indiferencia. Para Ellen White, sin embargo, el sábado unía varios cabos sueltos. Ellen White argüía que todo lo que estaba en disputa en la rebelión de Satanás contra Dios era su acusación de que la ley de Dios era injusta, innecesaria e imposible de cumplir, y que el deseo de Satanás era exactamente que el sábado fuese tratado con indiferencia, porque, si una parte de la ley de Dios era ignorada, otras partes pronto la seguirían. Para Ellen, esto establecía la razón de ser de la iglesia, predicar el evangelio entero, incluyendo la plena obligación del cristiano de guardar toda la ley de Dios. El estudio de la profecía convenció a los Adventistas de que la obligación de 'guardar los mandamientos' habría de constituir la amonestación final de Dios al mundo antes de su regreso, y hasta identificaron el establecimiento de su iglesia como habiendo sido predicho en la Biblia.

Por esta razón, la iglesia Adventista del Séptimo Día se estableció argumentando a favor de doctrinas específicas (la profecía, el sábado, el estado de los muertos, la segunda venida) junto  con otros cristianos de antecedentes similares. Con la condición de que alguien reconociera que la Biblia es la Palabra de Dios y que los cristianos están obligados a guardar los Diez Mandamientos, o que generalmente se adhirieran a puntos de vista fundamentalistas o conservadores religiosos, los Adventistas creían entonces que podrían convencerlos de la verdad de sus propias doctrinas.

Visitando las varias iglesias Adventistas del Séptimo Día en aquel tiempo, Ellen White se dio cuenta de que el énfasis en sus doctrinas distintivas estaba teniendo efectos secundarios indeseables. Los Adventistas casi se estaban obsesionando con el debate y los argumentos en detrimento de de cualesquiera otras prácticas. En 1888, su frustración llegó al colmo, y envió poderosas ondas de choque a través de la joven iglesia.

3. 1888

En la Conferencia General de 1888, se produjo un alboroto por la predicación de dos ministros, Jones y Waggoner, sobre el tema de la justificación por la fe. Muchos Adventistas prominentes se opusieron abiertamente al mensaje de estos hombres, que fue visto como contradictorio a la enseñanza de la ley. Prácticamente aislados, Jones y Waggoner se sorprendieron cuando Ellen White anunció su apoyo a su mensaje. En el debate que siguió, se hizo claro que, mientras los Adventistas apoyaban tácitamente los tradicionales puntos de vista protestantes sobre la justificación y la santificación, su verdaderos conocimientos de las doctrinas eran o bien mínimos o simplemente erróneos. Ellen White vio dos errores combinados: una iglesia basada en secos debates no sólo no barrería el mundo con el poder de Dios, sino que la ignorancia de los miembros sobre las verdades básicas de la salvación significaba que carecían de poder en sus propias vidas devocionales.

Después de la conferencia, el grueso de los líderes Adventistas se había dispuesto a defender el 'Antiguo Fundamento', viendo que el énfasis sobre la justificación por la fe estaba diluyendo su enseñanza sobre la ley. Sin embargo, para Ellen White la cuestión nunca fue eludir las responsabilidades cristianas, sino la motivación para obedecer la ley. Ella veía en el problema de la justificación por la fe un medio por el cual los miembros de iglesia sellenarían del Espíritu Santo, trabajando sin parar para difundir el mensaje del Adventismo con entusiasmo y confianza. Ella describía a la iglesia como 'Laodicea', tibia y apática, pero hablaba de un tiempo en que la iglesia sería como la de los primeros cristianos, llena del poder de Dios, predicando por todas partes y convirtiendo a miles. Ella describía este acontecimiento como la 'lluvia tardía' del Espíritu Santo.

A pesar de las continuas advertencias de Ellen White de que la iglesia debía cambiar, continuó encontrando oposición. El aislamiento de Jones y Waggoner y la hostilidad de la iglesia hacia ellos les empujó hacia una herejía panteísta, y abandonaron la iglesia desacreditados. Ellen White intentó reforzar la importancia de su propio mensaje afirmando que era las instrucciones de Dios para la iglesia, no simplemente su propio punto de vista. Tal era su energía, que escribió interminablemente sobre la necesidad de que la iglesia obedeciera su mensaje. Completó un enorme relato en cinco tomos de la historia del mundo, llamado El Conflicto de los Siglos en el cual, comenzando por la rebelión de Satanás y terminando por la restauración del gobierno de Dios en la tierra, argüía que los planes de Dios estaban siendo continuamente frustrados por la desobediencia de su pueblo, pero todavía no ocurría el anhelado reavivamiento.

Finalmente, Ellen White anunció que la iglesia había perdido la oportunidad y que, por su desobediencia, había demorado la venida de Dios, pero que esta venida no sería demorada indefinidamente. Inició una nueva etapa en sus escritos, tratando de revivir la iglesia dándole instrucciones detalladas y guía para una completa vida cristiana.

4. La última etapa

La última etapa en los escritos de Ellen White constituye su intento de dejar guías sobre la vida cristiana. Ella creía que la venida de Dios había sido demorada en 1888 porque la iglesia no estaba lista. Ahora estaba decidida a dejarle a la iglesia una biblioteca de instrucción e inspiración; era una solución a largo plazo. Ella esperaba que, a su debido tiempo, las instrucciones contenidas en sus escritos sería la realidad viviente de la iglesia. Quería darles los medios por los cuales pudieran crecer espiritualmente día tras día hasta que, finalmente, estuviesen listos para recibir la 'lluvia tardía'.

Desde sus primeros estudios de la ley, los Adventistas habían actuado según las  instrucciones dietéticas de Levítico 11, absteniéndose de comer carnes 'inmundas'. Ahora Ellen White quería construir un 'mensaje sobre la salud' completo. Ella argumentaba que, para que los cristianos fueran más eficaces, tanto mental como físicamente, tenían que estar saludables. Por haber sido criada según las leyes de temperancia, ella conocía textos como 'tu cuerpo es templo del Espíritu Santo', y argüía que era obligación del cristiano mantenerse saludable. Preparó instrucciones para una dieta y un estilo de vida saludables, abogando por el vegetarianismo y el ejercicio regular. La iglesia proporcionó fondos para sanatorios y la fabricación de alimentos saludables.

Preparó devocionales sobre la vida y las enseñanzas de Cristo, instando a los miembros de iglesia a obtener su fuerza de Cristo y a desarrollar una relación personal con él. Hizo sugerencias sobre la oración y el estudio de la Biblia, promoviendo un lado contemplativo y personal del Adventismo, que no estaba presente en el debate y la discusión característicos del anterior Adventismo 'doctrinal'.

Ellen White escribió sobre la necesidad de sostener la iglesia con fondos generosos, argumentando en favor del 'diezmo' judío, al  que se le añadirían ofrendas y dones adicionales. Respaldaba la obra misionera con sostenimiento, y favorecía el establecimiento de hospitales misioneros y escuelas misioneras, que habrían de convertirse en una característica importante en la difusión del Adventismo del Séptimo Día en el mundo.

Ellen White murió en 1915, pero su influencia continúa viviendo en la Iglesia Adventista, donde sus escritos son tratados como las instrucciones especiales de Dios para su pueblo en los últimos días, inspiradas, pero sin la universalidad de la Biblia. Ahora intentaremos construir sus ideas y argumentos.

Las enseñanzas

1. En el trasfondo

Ellen White vivió toda su vida dentro de la tradición 'fundamentalista' del cristianismo. Daba por sentadas cosas que pueden parecernos extrañas, y a menudo hay que hacer explícitas sus ideas implícitas para ver claramente lo que ella está diciendo.

El rasgo más obvio de sus creencias que la distingue del pensamiento moderno es su literalismo. No sólo creía en los siete días de la creación, un diluvio literal, un torre de Babel literal, que Jonás fue literalmente tragado por una ballena, sino también que el cielo existe literal y físicamente (decía que estaba más allá del cinturón de estrellas de Orión), que los ángeles son seres reales, como el diablo y sus ángeles, y que hay otras criaturas creadas en el universo aparte de los seres humanos en la tierra. Describe un ángel en el cielo registrando en un libro todas las obras de cada persona que ha existido, y consideraba el principio del juicio en 1844 como necesario antes de la Segunda Venida, para que la vida de cada persona que haya vivido pueda ser evaluada y su castigo determinado. Tal grado de literalismo es muy raro en el cristianismo y alarmante de leer, pero ella a menudo afirmaba que una falta de literalismo era una victoria para el diablo (por ejemplo, su argumento de que la evolución es esencialmente un ataque contra el sábado, puesto que intenta convertir en una mera alegoría la santificación del séptimo día).

Un segundo rasgo que requiere que se lo haga explícito es su visión de la actividad del Diablo. Ellen White ve la libertad humana como un requisito previo para la respuesta individual a Dios. Si alguien rechaza a Dios, queda más y más sujeto a los engaños del diablo. Por esta razón, ella no ve ningún problema en afirmar con frecuencia que el diablo estaba detrás de una idea o de un incidente, sin querer decir que cualesquiera individuos involucrados le servían conscientemente. Cuando una persona es tentada, es literalmente el diablo o uno de sus ángeles quien está hablando. Cualquier resistencia a la tentación sólo viene por medio de la intervención de Dios o de sus ángeles, no del individuo.

Una tercera y posible fuente de confusión es olvidar que la Sra. White siempre escribía para subrayar un punto en particular, no para investigar la verdad sobre un tema. Un buen ejemplo de esto es su libro "The Great Controversy between Christ and Satan" [La Gran Controversia entre Cristo y Satanás], que parece una historia de la iglesia cristiana: después de una digresión al comienzo sobre la rebelión de Satanás, leemos acerca de la persecución de la iglesia cristiana, poco después llegamos a la Edad Media, luego están Lutero, Wesley, y así sucesivamente. Sin embargo, al leer sobre la historia de la iglesia primitiva, no se menciona a ninguno de los padres de la iglesia - ningún Justino Mártir, ningún Tertuliano; no se menciona ninguno de los grandes debates sobre la naturaleza de Cristo o de la Trinidad; tampoco se menciona el arrianismo, ni el gnosticismo, ni ninguno de los credos; en la Edad Media, no hay nada sobre Agustín o Tomás de Aquino, ni sobre Duns Scotus, Anselmo, o Francisco de Asís; oímos hablar de la Reforma, pero no de la contrarreforma, ni del Concilio de Trento. No hay ningún Ignacio de Loyola, ningún Juan de la Cruz, ningún Julián de Norwich. ninguna Nube de lo Desconocido, ningún Tomás de Kempis. Hasta las referencias a la Inquisición española dejan fuera una de las más tristemente famosas persecuciones, la Parfecta del sur de Francia. ¿De qué trata el libro realmente?

La explicación está en dos niveles: Primero, la Sra. White está siguiendo el bosquejo profético de tiempo, no el bosquejo histórico; segundo, ella está tratando de seguir el curso de la supresión inconsciente de la ley por la iglesia cristiana. Trataremos de "The Great Controversy" más tarde, pero el punto que hay que tener presente es no sorprenderse de que ella no vea el personaje principal en un episodio, o comente los casos de menor importancia en vez de las tendencias generales, o cite aparentemente fuera de contexto, porque ella está tratando de seguir el curso de las fuerzas inconscientes dentro de las cambiantes épocas de tiempo, de sacar a rastras al diablo de donde no había sido percibido.

El último ítem que será útil explicar es el método Adventista de 'descodificar' la profecía. Este método es un rasgo tan importante del pensamiento Adventista que, esencialmente, constituye una 'prueba' de lo correcto del Adventismo del Séptimo Día.

Los libros apocalípticos de Daniel y Apocalipsis contienen relatos de extrañas visiones de  criaturas
grotescas, discursos misteriosos, símbolos, amonestaciones, alegorías y mensajes. Se han  empleado varios métodos para explicar lo que los autores estaban tratando de decir pero, tradicionalmente, se han favorecido dos explicaciones. El primero es ver las visiones con un significado espiritual, presentando de manera colorida y pintoresca el combate entre el bien y el mal, con la promesa de un eventual triunfo de Dios y el establecimiento de su gobierno en la tierra. El segundo es ver los símbolos como representación de poderosas figuras en el momento en que los libros se escribieron, y para evitar que los libros fuesen destruidos a causa de su significado subversivo, los mensajes en ellos fueron escritos en una especie de código que sería discernible para el pueblo de Dios pero no para sus enemigos. Por ejemplo, la bestia de Apocalipsis representa a Nerón, pero, en vez de llamarlo por su nombre, dan las representación numerológica de su nombre, 666. Hay otros dos métodos, pero menos ortodoxos, el adventista y el dispensacionalista. Básicamente, el método dispensacionalista ve todo el simbolismo como que se refiere a los últimos acontecimientos en la tierra (en que la bestia se refiere a algún anticristo que aparecerá al final del tiempo, por ejemplo), mientras que el método Adventista considera los símbolos como que se refieren a las figuras históricas que cubren todo el tiempo entre el primero y el segundo advenimiento, incluyendo los acontecimientos de los últimos días.

2. Una iglesia especial

Aunque posiblemente haya que dar crédito a varios Adventistas por la difusión del sábado y el estado de los muertos, hasta por la difusión del santuario y la profecía, y otros posiblemente hayan rendido mejores ministerios pastorales, y aun otros más pueden haber contribuido con sus singulares dones a levantar los varios campos misioneros, debe dársele crédito a Ellen White por su singular visión del papel de la iglesia. A veces puede parecer difícil distinguir a qué contribuyó Ellen White singularmente, pues mucho de lo que ella escribe reitera y vuelve a subrayar lo que escribieron escritores
anteriores, y aunque hizo contribuciones importantes a las discusiones sobre cómo debe organizarse la iglesia, por ejemplo, decisiones acerca de la construcción de casas publicadoras, vamos a concentrarnos en su singular mensaje: el papel de la 'iglesia remanente' y las tareas de los miembros de esa iglesia.

Ellen White tenía altos estándares y grandes expectativas. Parece alarmante el lenguaje que ella usa para describir la iglesia cristiana, tanto protestante como católica, pero ella expresaba su horror por la tragedia de la historia de la iglesia al no vivir a la altura de los valores de su fundador, y fue esta náusea por la hipocresía de la iglesia establecida, quizás similar a la de Kierkegaard, lo que causó su condena sin términos medios. No intentó equilibrar lo bueno y lo malo de la historia de la iglesia; era inaceptable el hecho de que hubiese algo malo. Su experiencia del amor de Dios era de una absoluta obligación a la obediencia. No podía entender cómo alguien con un conocimiento de ese amor no pudiera desear vivir en absoluta obediencia, y miraba con sospecha a cualquiera que cayera de ese alto estándar.

Después de todas las concesiones que la iglesia había hecho al mundo, Ellen White quería ver establecida una iglesia que no temiera ser obediente, sin importar el costo.

Podemos dividir la teoría de la iglesia de Ellen White en tres categorías:

1. La organización de la iglesia que existe en la actualidad.
2. Las tareas de la iglesia que existe en la actualidad.
3. La ruptura radical con la iglesia actual y el movimiento hacia la iglesia remanente.

Para Ellen White, la Iglesia Adventista del Séptimo Día existente en la actualidad era sólo potencialmente la iglesia remanente. Había ninguna vasta diferencia entre cómo sería la iglesia remanente y cómo era la actual iglesia ASD. La iglesia remanente había de ser creada por Dios; contendría a todos los verdaderos cristianos, sufriría persecución a manos del estado, y sobre todo, estaría llena del espíritu de Dios. La iglesia ASD tenía (aproximadamente) la doctrina correcta. Lo que necesitaba era el Espíritu Santo, la inmensa explosión de poder y autoridad que inundaría la iglesia, un evento conocido como la lluvia tardía. La práctica actual de la iglesia debe ser en preparación para ese acontecimiento.

La práctica de la iglesia es tanto su praxis organizativa social realizada en la forma de hospitales, obra misionera, publicaciones, escuelas, etc., como las prácticas colectivas e individuales de sus miembros. La estructura organizativa de la iglesia debe tener sus propios códigos de práctica, varias estrategias de desarrollo, relaciones públicas, financiamiento, etc., y esto requiere el establecimiento de una burocracia con sus propios derechos adquiridos. Ellen White escribió sobre la necesidad de desarrollar una estructura organizativa para dar lugar a la expansión progresiva en todas las áreas. La meta de ella era crear una inmensa superestructura para difundir las ideas ASD a la gente, indirectamente como consumidores de alimentos saludables, libros y revistas, así como directamente a los estudiantes por medio de escuelas, colegios y universidades; a los enfermos en los hospitales, sanatorios y médicos misioneros; a países extranjeros por medio de misioneros y el evangelismo en iglesias extranjeras; además de las actividades regulares de la iglesia, como reuniones religiosas o educativas sobre la salud, por ejemplo, clases para ayudar a la gente a dejar de fumar.

Este desarrollo organizativo es claramente un gran cambio desde el pequeño grupo de Adventistas que creían que el mundo estaba a punto de acabarse. Ahora la iglesia debía involucrarse en el mundo exterior hasta donde fuese posible, creando puntos de contacto entre lo secular y lo religioso y usando cada oportunidad proporcionada por estas coyunturas para exponer a la gente a las ideas ASD.

Con respecto al estado espiritual de los miembros ASD, Ellen White vio claramente que, por sí mismos (es decir, sin la lluvia tardía), era limitado lo que se podía hacer. Lo que ella argumentaba era que los miembros debían alcanzar un estado de madurez espiritual en sus propias vidas para estar listos para recibir el Espíritu Santo. No era que Dios no quisiera dar el Espíritu Santo a la iglesia, sino que los miembros no se habían rendido completamente a Dios. De este modo, era sólo cuando lo miembros se hubiesen vaciado completamente de las ataduras mundanas que Dios podía darles el espíritu. La obra en sí de la completa rendición no podía hacerse por medio de un gran acto de la voluntad, ni ninguna 'obra' por parte del individuo. Sólo la comunión constante con Dios enseñaría lentamente la obediencia, y este lento proceso de aprendizaje había de ser ayudado por los escritos pastorales de Ellen White. Un rasgo interesante de estos escritos en la preparación del yo para la rendición a Dios es su absoluto rechazo a la introspección como poseedor de cualquier beneficio espiritual.

La mayoría de los instructores religiosos se adhieren al proverbio 'conócete a ti mismo', pero Ellen White daba instrucciones específicas a los creyentes para que no se conocieran a sí mismos
, sino que, en toda dificultad, se practicase la rendición a Cristo, el arrepentimiento de los pecados, y la meditación en la bondad de Dios. Esto no quería decir que las acciones de los individuos no debía ser notadas, pues de lo contrario los pecados quedarían sin ser reconocidos, sino que las razones psicológicas para esos pecados no eran de ningún interés ni beneficio, siendo el arrepentimiento y la oración, no el autoanálisis, la única reacción al pecado.

Por supuesto, todas las formas de cristianismo aceptan que el cristiano debe obedecer a Dios. Lo que distingue el pensamiento de Ellen White en esta área es cuánto se sabe de lo que significa obedecer a Dios. Un tipo de ética cristiana sostiene que ciertos principios, como amar a los enemigos, la humildad, no resistir el mal, etc., son conocidos, y le toca al creyente decidir cómo deben ponerse en práctica estos principios. Formas más conservadoras de cristianismo tendrían un sistema de acciones 'correctas', como mantener la respetabilidad social, la lealtad al país y a la familia, una estricta moralidad sexual, ir a la iglesia los domingos, no jurar, no emborracharse, etc. Sin embargo, hay áreas en que el individuo puede tomar sus propias decisiones. Para la Sra. White, toda la cuestión de qué significa la obediencia a Dios nunca está en duda. Desde lo que uno se debe poner, qué comer, el sexo, la familia, las obligaciones hacia el país de origen, la observancia del sábado, la violencia, etc. Todo es conocido. Lo único punto debatible es si el individuo es obediente o no. El contenido de muchos de sus libros y cartas consiste de instrucciones sobre cómo debe comportarse el cristiano, no para alcanzar la salvación, sino para ser obediente a Dios. La obediencia a Dios no es para ganae la salvación, sino que es una medida de la fe del individuo. La falta de 'buenas obras' indica una falta de fe en Dios. No hay ni que decir que esta es una completa negación de la doctrina reformista de 'por fe solamente', pues ignora efectivamente el pecado original. No comentaré nada más sobre esto sino hasta la conclusión, pero baste decir que, como lo ha mostrado Bonhoeffer, esto podría no ser necesariamente algo malo.

Conclusión

Hemos mostrado que el pensamiento de Ellen White ha sido lo bastante sistemático como para proporcionar la estructura doctrinal para la iglesia ASD, lo bastante dinámica para haber  iniciado un movimiento Adventista mundial, y lo bastante visionario para dar al movimiento el ímpetu para que durara más de 100 años. Su pensamiento no siempre es profundo, pero es lo bastante complejo y singular para ameritar estudio. ¿Cómo hemos de evaluar su logro? Hay que reconocer que ciertas áreas de su pensamiento han envejecido mucho, pero su discernimiento básico continúa siendo bueno.

Su visión de la iglesia ASD como disciplinada, organizada, 'militante', en el sentido de tener una membresía plenamente activa y completamente dedicada a su tarea, permanece buena. Luego, la iglesia se presentaría como capaz de proveer para las necesidades del cristiano que desee someterse al rigor y la disciplina necesarios para alcanzar los más altos ideales. Obviamente, esto no debería estimula el orgullo en los Adventistas para hacerles sentir que son 'mejores' que otros cristianos, sino que sería un simple reconocimiento de que el temperamento de algunos cristianos no es adecuado para una existencia tan austera.

El énfasis en la escatología sigue lógicamente de este punto de vista de un grupo de cristianos de 'vanguardia'. Si puede crearse
un movimiento de cristianos devotos, perseverantes, sacrificados que oran fervientemente por las bendiciones del Señor, ¿quién puede decir que su Espíritu no puede ser derramado como una 'lluvia tardía' y con este poder vitalizador abarcar el mundo? Obviamente, un grupo así se encontraría con oposición, quizás hasta persecución, pero, si tiene éxito, la esperanza de la parusía no sería en vano.

El énfasis sobre el sábado es un símbolo absolutamente vital después de siglos de teología anti-semítica. El lazo entre la religión judía y la religión cristiana no debe ser roto por los elementos griego y gnóstico introducidos anteriormente en la historia de la iglesia, y un nuevo estudio del Dios del Antiguo Testamento haría añicos las abstracciones erróneamente concebidas de la teología medieval de un Dios fuera de la vida humana, y lo reemplazaría con el Dios verdadero que participa de todas las actividades humanas.

Una reconsideración del carácter judío de la cristiandad también concuerda con las actuales investigaciones históricas del Cristo histórico y la anterior lucha entre los cristianos judíos y los grupos paulinos. La tradición ebionita debería ser reevaluada y dársele su correcto lugar en la historia primitiva de la iglesia.

En las leyes civiles, hay valores como la justicia, la igualdad ante la ley, la protección de los débiles, etc., que apuntan a ser incorporados en leyes objetivas específicas. Un sistema legal que no tuviera leyes sino sólo principios básicos sería imposible, se establecerían precedentes y se crearían tradiciones que de todos modos se convertirían en leyes efectivamente. De manera similar, la iglesia tiene que intentar 'capitalizar' los valores cristianos en términos de lo que eso significa realmente en la práctica. Las leyes civiles cambian cuando se piensa que una nueva ley es mejor que una antigua, y esto no disminuye la posición de la ley misma. De modo similar, la iglesia no tiene que vivir para siempre con los juicios que ha hecho. Estos juicios pueden ser re-evaluados a la luz de la experiencia. El Adventismo ha intentado decir lo que el cristianismo significa en la práctica. Algunas veces esto tuvo éxito, otras veces no, pero, por lo menos, hay una serie de guías con las cuales se puede trabajar y son mejoradas, innovadas. Es sólo teniendo una oportunidad para esto, corriendo el riesgo de fracasar, que el éxito se vuelve posible y se hacen genuinos progresos. Si se acerca a esta tarea de una manera compasiva y razonable, no debería estar abierta a acusaciones de 'legalista'.

La idea de que hay una pecaminosidad básica dentro de Occidente, una pecaminosidad basada en la cultura (es decir, Ellen White la identifica dentro de ciertas instituciones como el catolicismo, no atribuyéndole un origen antropológico). puede verse como relacionada con la tradición deconstructiva de Nietzsche, Heidegger y Derrida. Debido a su falta de preparación teológica, el lenguaje que ella usaba para expresarse era contradictorio y confuso, pero esto es algo que experimentan a menudo los iniciadores de nuevas ideas. El cristianismo no ve el bien y el mal como un dualismo. La pareja binaria es deconstruida por la pasión de Cristo. Los intentos de Ellen White por habérselas con el problema del mal demuestran esta misma paradoja de definir el error en términos del error. Sus descripciones del mal presentan la realidad como un arremolinado mar de confusión. No hay ninguna realidad. Los objetos nunca adquieren una identidad. Son definidos sólo en términos de diferencia. Todo está cubierto de cicatrices; todo pensamiento contiene en sí mismo las semillas del error; la mano del diablo está por todas partes. Derrida, por supuesto, define el problema en términos filosóficos como la metafísica de la presencia. Ellen White introduce la figura de Satanás para mostra la fuerza del engaño. La gente sólo cree que tiene un verdadero concepto de la realidad. De hecho, esta creencia es un engaño; la realidad es confusión. A diferencia de Derrida, Ellen White sí tiene un concepto de la verdad, pero quizás ella está usando de manera que no es familiar porque dice que sólo está presente en este mundo por medio de una 'lectura' específica (en el sentido altusariano) de la Biblia. Se necesitaría un libro para desarrollar este tema suficientemente, pero tenemos la esperanza de que se pueda ver el comienzo del camino.

Habiendo dicho que la esencia del pensamiento de Ellen White permanece bueno, tenemos que admitir ciertas críticas. Cuando ella describe a ángeles anotando las obras de los hombres en libros o la secuencia exacta de los acontecimientos en los últimos días, ella, como Swedenborg, está usando su imaginación para expresar realidades espirituales. Nuestra segunda crítica es que limita la libertad y la responsabilidad humanas. Dado su temperamento, tal actitud es comprensible, pero no es una doctrina correcta. Si alguien critica su obra, no es esclavo del diablo. A pesar de todas las críticas que uno pueda hacerle al catolicismo romano, éste no es un instrumento del diablo (de todos modos, es demasiado diverso para tener esencia). Si un Adventista ingresa a otra iglesia, no está siendo atrapado por el diablo. Si alguien no es cristiano, esto no significa que está siendo controlado inconscientemente por Satanás. La tercera crítica es más compleja. Se trata de sus puntos de vista sobre la profecía.

Ellen White señaló el camino hacia una nueva interpretación de la profecía cuando dijo que la justificación por la fe era de veras el mensaje del tercer ángel. Con esto, apuntaba a la re-espiritualización del mensaje apocalíptico. Se usó un lenguaje claramente apocalíptico
en muchos libros, no sólo en los que aparecen en la Biblia, y al estudiarlos todos, podemos ver que no precedían a la historia, como Nostradamus. Uno puede adoptar una línea de Desmond Ford y argumentar que la apocalíptica es cualquier cosa que uno quiera que sea (¡una especie de muerte del autor!) y que si uno quiere darle un significado histórico, entonces eso es lo que significa para uno. Yo creo que ello debería ser tratado como la monarquía en la política británica: no exactamente sometida a trabajos forzados, pero tampoco muerta, sino tratada con veneración y respeto.

Finalmente, el desdén de Ellen White por la teología está siendo combatido por la iglesia, en un intento por crear un lenguaje exacto y riguroso con el cual expresarse. La ignorancia ridícula de prominentes eruditos Adventistas acerca de doctrinas cristianas básicas en el pasado no debe repetirse. La iglesia no sólo debe ser completamente conocedora de la teología cristiana, sino poder hacer importantes contribuciones a su desarrollo.

En conclusión, el pensamiento de Ellen White todavía está resonando en la iglesia ASD, a pesar del intento de los 'reformadores' de quitarle todos sus rasgos característicos. Es esencial y notablemente relevante a muchos puntos de discrepancia  y todavía capaz de guiar a la iglesia hasta la parusía.

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