VIDA DE ELLEN G. WHITE
SUS AFIRMACIONES REFUTADAS

Dudley Marvin Canright

Capítulo 10 - Una gran plagiaria

Traducido de Ellen White Exposed


Aproximadamente en 1904, el Dr. J. H. Kellogg y sus asociados en el Sanatorio, según se supo, no aceptaban todos los escritos de la Sra. White como de Dios. Encontraban en ellos numerosas contradicciones, creían que muchos de ellos habían sido inspirados por los dirigentes, y llamaban la atención a algunas de estas cosas.

Por consiguiente, la Sra. White les escribió un "testimonio" pidiéndoles que pusieran por escrito sus dificultades en relación con sus escritos, y que se las enviaran a ella. En esta comunicación, fechada el 30 de marzo de 1905, ella no sólo prometió aclarar estas dificultades, sino que dijo que Dios la ayudaría a hacerlo. Ella dijo:

"Recientemente, en las visiones de la noche, yo estaba en una gran compañía de personas... Fui dirigida por el Señor a pedirles a Uds., y a cualesquiera otros que tengan perplejidades y cosas graves en sus mentes en relación con los testimonies que he escrito, que especificaran sus objeciones y críticas. El Señor me ayudará a contestar estas objeciones, y a aclarar lo que parece intrincado... Que todo sea puesto por escrito, y sometido a los que desean quitar estas perplejidades... Ciertamente deberían hacer esto, si son leales a las instrucciones que Dios ha dado".
El Dr. Charles Stewart, uno de los médicos del Sanatorio de Battle Creek, le tomó la palabra, y le escribió acerca de un gran número de "perplejidades" que él y otros habían encontrado en sus escritos, y se las enviaron.

¿Qué hizo la Sra. White? En vez de cumplir su promesa e intentar una explicación, ella tuvo otra "visión", en la cual recibió instrucciones de "un mensajero celestial" de no hacerlo. Estas son sus palabras, escritas con fecha de junio 3, 1906:

"Tuve una visión, en la cual yo hablaba delante de una gran compañía, donde se hicieron muchas preguntas en relación con mi obra y mis escritos. Fui instruída por un mensajero celestial para que no tomara la responsabilidad de recoger y contestar todo lo que se decía y las dudas que había en muchas mentes".
Nótese: Primero, "en visiones de la noche" ella fue "instruida por el Señor" a pedirles a los hombres que tenían "perplejidades y cosas graves en sus mentes" en relación con sus escritos, que "especificaran cuáles eran sus objeciones y críticas". "Que todo se ponga por escrito", dijo. En aquel momento, ella no sólo prometió contestar estas objeciones y críticas, sino que dijo: "El Señor me ayudará a contestar estas objeciones, y aclarar lo que parece intrincado". Luego, después de que los hermanos habían hecho exactamente lo que ella les dijo que hicieran, ¡ella tuvo otra "visión", en la cual fue "instruída por un mensajero celestial" para que no hiciera la cosa misma que ella prometió hacer, y que había dicho que el Señor le ayudaría a hacer!

Al hacer esto, se enredó ella misma y, al reclamar la revelación divina para lo que había escrito en ambas comunicaciones, enredó a Dios, en una flagrante contradicción y una cobarde retractación. Como de costumbre, puso sobre Dios la responsabilidad de su fracaso. Él no había venido a rescatarla y a ayudarla como ella había dicho que lo haría, así que, en otra "visión", ella lo hace responsable de que ella no cumpliera su promesa.

La simple solución de todo esto es que ella no pudo aclarar estas dificultades, ni contestar estas objeciones. Eran demasiado para ella. Buscando hacer que estos hombres se comprometieran abiertamente por escrito, ella había hecho una promesa que no pudo cumplir. Su propio pie se enredó en la red que ella había preparado para otros. (Salmos 9: 15).

Una de las perplejidades que el Dr. Stewart mencionó en su comunicación era ésta:

La acusación de plagio

El derecho de autor está reconocido y protegido por leyes en el mundo entero. Cualquier infracción de estas leyes, aunque se dé crédito, es castigable con penas severas, y frecuentemente con la confiscación de las obras involucradas.

El plagio, o piratería literaria, es la peor forma de este delito. Es el apropiarse de escritos ajenos y presentarlos como propios, sin usar comillas o sin dar crédito. En esta práctica caen personas sin educación, pedantes, y sin escrúpulos, que desean aparentar lo que no son, o que desean hacer dinero con el producto de las mentes ajenas.

Las obras de la Sra. White abundan en delitos de esta clase. Pocos Adventistas del Séptimo Día saben esto. Después de investigarlos, se ha descubierto que muchos de los impresionantes pasajes en sus escritos, que sus seguidores han creído son evidencia de su inspiración y poderes sobrenaturales, fueron copiados palabra por palabra, o con sólo ligeros cambios verbales, de escritos ajenos. Un cuidadoso examen ha revelado dieciocho estrechos paralelos entre sus escritos y el Libro de Jaser, que se menciona dos veces en la Biblia [N. del T: Josué 10: 13; 2 Sam. 1: 18], pero que no es parte de ella; y sin embargo, ella ni una sola vez en todos sus escritos se refiere al Libro de Jaser.

El Standard Dictionary da la siguiente definición de plagio: "El acto de plagiar o apropiarse de las ideas, escritos, o inventos ajenos sin hacer el debido reconocimiento; especialmente, robar pasajes, ya sea palabra por palabra o la esencia, de escritos ajenos, y publicarlos como propios; robo literario o artístico".

Uno de los hechos que perjudican la afirmación de revelación divina en los escritos de la Sra. White es que ella copió extensamente de otros autores sin darles crédito. En el texto de sus libros en los cuales ella ha hecho esto, no da el menor indicio de ello en absoluto. Ella no pone entre comillas los pasajes a que se hace referencia, ni indica de ninguna otra manera haber usado producciones literarias ajenas. Hay pruebas  abundantes de esto en varias de sus obras.

En 1883, publicó una obra de 334 páginas titulada Sketches from the Life of Paul [Bosquejos de la Vida de Pablo]. En el prefacio, los editores declaran que la obra fue escrita con "la ayuda especial del Espíritu de Dios". En 1855, veintiocho años antes de esto, un libro titulado Life and Epistles of the Apostle Paul [La Vida y las Epístolas del Apóstol Pablo] había sido publicado por Conybeare y Howson, dos autores ingleses. Yo tengo ambos libros. Una comparación de ellos revela el hecho de que la Sra. White copió gran parte de su libro directamente de esta obra, que ya había sido publicada previamente. Y sin embargo, ella en ninguna parte hace la más mínima referencia a esa obra, ni da crédito, mediante el uso de comillas o algún otro medio, por el uso del material que ella copió tan extensamente. Muy pocos Adventistas conocen este hecho; por eso inocentemente leen su libro como material que le fue entregado a ella por revelación del Espíritu Santo, en armonía con la engañosa afirmación que los editores hicieron en el prefacio. En 1907, el Dr. Stewart publicó un folleto de ochenta y nueve páginas, en el cual dispuso, en columnas paralelas, las citas del libro de la Sra. White y del libro de Conybeare y Howson acabados de mencionar. Estas columnas muestran, más allá de toda discusión, que ella copió su material directamente del libro más antiguo. El material del libro del Dr. Stewart fue reunido y preparado en respuesta a la solicitud de la Sra. White, en 1905, que ya se ha mencionado. Pero ella nunca intentó contestar las dificultades presentadas. Copias del libro de él han estado en manos de los líderes Adventistas del Séptimo Día por años; y sin embargo, no se ha intentado dar ni una sola palabra de explicación. Dice el Dr. Stewart: "Para aclarar lo que yo quiero decir con referencia a la similitud entre los dos libros, dispondré parte del material en columnas paralelas".

  

"Life and Epistles of the Apostle Paul", por Conybeare y Howson, 1855, 3a. edición. "Sketches from the Life of Paul", por la Sra. E. G. White, 1883.
"Los jueces se sentaban al aire libre, en asientos labrados en la roca, sobre una plataforma a la cual se ascendía por un tramo de escalones de piedra inmediatamente desde el Ágora". (p. 308).  "Los jueces se sentaban al aire libre, en asientos labrados en la roca, sobre una plataforma a la cual se ascendía por un tramo de escalones de piedra desde el valle abajo". (p. 93).
"Si hubiera comenzado por atacar a los dioses nacionales en medio de sus santuarios, y con los areopagitas en los asientos cerca de él, habría estado casi en tan gran peligro como Sócrates antes de él". (p. 310).  "Si su discurso hubiese sido un ataque directo contra sus dioses y los grandes hombres de la ciudad que estaban delante de él, habría estado en peligro de correr la suerte de Sócrates". (p. 97). 
"A juzgar por las expresiones usadas por Lucas, es evidente que un extenso y lucrativo comercio se desarrollaba en Éfeso, basado en la fabricación y venta de estos relicarios". (p. 432).  "Un extenso y lucrativo negocio se había desarrollado en Éfeso, basado en la fabricación y venta de estos relicarios y estas imágenes". (p. 142). 
"Fue sólo la reverencia de ellos por el Lugar Santo lo que evitó que fuera despedazado allí mismo. Lo sacaron apresuradamente del sagrado recinto y lo atacaron con violentos golpes". (p. 547). "Sólo la reverencia de ellos por el templo salvó al apóstol de ser despedazado allí mismo. Con violentos golpes y gritos de vengativo triunfo, lo arrastraron fuera del sagrado recinto". (p. 216). 
"En su furia y su impaciencia, se despojaron de su vestimenta exterior (como en aquella otra ocasión en que las ropas fueron puestas a los pies del mismo Saulo) y arrojaron polvo al aire con frenética violencia. Esta conmoción causó perplejidad en Lisias nuevamente. No había podido entender el discurso del apóstol en hebreo, y cuando vio los resultados de él, llegó a la conclusión de que su prisionero debía ser culpable de algún crimen enorme. Por lo tanto, ordenó que fuera quitado de las escaleras inmediatamente y llevado a los cuarteles, para que fuera examinado por medio de la tortura y de esa manera arrancarle una confesión de su culpa". (p. 557).  "En la excitación, se despojaron de sus vestimentas, como lo habían hecho años antes durante el martirio de Esteban, y lanzaron polvo al aire con frenética violencia. Este nueva oleada de violencia causó gran perplejidad al capitán romano. No había entendido el discurso de Pablo en hebreo, y llegó a la conclusión de que su prisionero debía ser culpable de algún gran crimen. Las ruidosas exigencias del pueblo de que Pablo fuera entregado en sus manos hizo temblar al comandante. Ordenó que inmediatamente fuera llevado a los cuarteles, y examinado por medio de latigazos, para obligarlo a confesar su culpa". (p. 220). 
 "Pero de todos los discípulos que ahora ministraban a Pablo en Roma, ninguno tiene para nosotros mayor interés que el esclavo fugitivo asiático Onésimo. Pertenecía a un cristiano llamado Filemón, que era miembro de la iglesia de Colosas. Pero Onésimo le había robado a su amo y por último había encontrado el camino a Roma". (p. 610).  "Entre los discípulos que ministraban a Pablo en Roma había un tal Onésimo, un fugitivo de la ciudad de Colosas. Pertenecía a un cristiano llamado Filemón, que era miembro de la iglesia colosense. Pero le había robado a su amo y había huído a Roma". (p. 284).

Tan clara y completamente había sido copiado el libro de la Sra. White del libro más antiguo, que los publicadores de la obra de Conybeare y Howson amenazaron con abrir un proceso judicial si la obra de ella no era suprimida. Por eso fue retirada de la venta, y por muchos años no ha sido incluída en las listas de sus libros. ¿Tuvo algún profeta de la antigüedad que suprimir uno de sus libros porque había en él tanto material robado de algún otro autor? Los escritores bíblicos con frecuencia se citan el uno al otro, pero con el debido crédito. (Véase Dan. 9:1, 2; Mat. 24:15; Hech. 2:25-28; Rom. 9). Pero, como observa el Dr. Stewart, éste no es un caso aislado. Continuando, hizo las siguientes comparaciones entre el libro de ella Great Controversy e History of the Waldenses, de Wylie, y History of the Reformation, de D'Aubigne. Helas aquí:

 

"History of the Waldenses", por el Rev. J. A. Wylie.

"La bula invitaba a todos los católicos a tomar la cruz contra los herejes, y, para estimularlos en esta obra piadosa, los absolvía de todas las penas y todos los castigos eclesiásticos, generales y particulares; liberaba a todos los que se unían a la cuzada de cualquier juramento que hubiesen hecho; legitimaba su derecho a cualquier propiedad que hubiesen adquirido ilegalmente, y prometía la remisión de todos sus pecados a los que mataran a cualquier hereje. Anulaba todos los contratos celebrados con Valdenses, ordenaba a sus empleados domésticos que los abandonaran, prohibía a todas las personas que les dieran en absoluto cualquier ayuda, y autorizaba a todas las personas a que se apoderaran de las propiedades de ellos". (p. 28). 

"Great Controversy", por la Sra. E. G. White.

"La bula invitaba a todos los católicos a tomar la cruz contra los herejes. Para estimularlos en esta cruel obra, los absolvía de todas las penas y todos los castigos eclesiásticos; liberaba a todos los que se unían a la cruzada de cualquier juramento que hubiesen hecho; legalizaba su derecho a cualquier propiedad que hubiesen adquirido ilegalmente, y prometía la remisión de todos sus pecados a los que mataran cualquier hereje. Anulaba todos los contratos celebrados a favor de los Valdenses, ordenaba a sus empleados domésticos que los abandonaran, prohibía a todas las personas darles en absoluto cualquier ayuda, y autorizaba a todas las personas a apoderarse de las propiedades de ellos". (p. 83). 

"History of the Reformation", por D'Aubigne.

"Una noche, el santo mártir vio, en su imaginación, y desde las profundidades de su calabozo, que las imágenes de Cristo que él había pintado sobre las paredes de su oratorio eran borradas por los papas y sus obispos. La visión lo angustió. Pero, al día siguiente, vio a muchos pintores ocupados en restaurar estas figuras, en mayor número y más brillantes colores. Tan pronto como su tarea estuvo terminada, los pintores, que estaban rodeados por una inmensa muchedumbre, exclamaron: '¡Ahora que vengan los papas y los obispos! ¡Jamás las volverán a borrar!' 'No soy ningún soñador,' contestó Huss, 'pero tengo esto por cierto: Que la imagen de Cristo nunca será borrada. Han deseado destruirla, pero será pintada nuevamente en todos los corazones por predicadores mucho mejores que yo'". (p. 3). 

"Great Controversy", por la Sra. E. G. White.

"En la penumbra de su calabozo, John Huss había previsto el triunfo de la verdadera fe. Regresando en sus sueños a la humilde parroquia donde había predicado el evangelio, vio al papa y a sus obispos borrando las imágenes de Cristo que él había pintado sobre los muros de su capilla. Lo que vio lo angustió mucho, pero al día siguiente se llenó de gozo al ver a muchos artistas afanosamente ocupados en reemplazar las figuras en mayor número y más brillantes colores. Cuando su obra estuvo terminada, los pintores exclamaron a la inmensa muchedumbre que los rodeaba: '¡Ahora que vengan los papas y los obispos! Dijo el reformador al contar este sueño: 'Estoy seguro de que la imagen de Cristo jamás será borrada. Han deseado destruirla, pero será pintada en todos los corazones por predicadores mucho mejores que yo". (pp. 91, 92). 

He aquí otros ejemplos de plagio de la Sra. White:

"Philosophy of Health", por Cole. Publicado en 1853, 26a. edición:

"Las leyes que gobiernan nuestras constituciones son divinas; y su violación lleva consigo un castigo, que debe ser enfrentado tarde o temprano. Y violar una de estas leyes es ciertamente tan pecado como violar uno de los diez mandamientos". (p. 8). 

Testimonio no publicado de la Sra. White, agosto 5, 1896: 

"Las leyes que gobiernan la naturaleza física son tan divinas en su origen y en su carácter como la ley de los diez mandamientos." "Testimonies", tomo II.  "Violar la ley de nuestro ser es tan pecado como violar uno de los diez mandamientos". (p. 8). 

"Course of Time", por Robert Pollok. Escrito en 1829. 

"La redención es la ciencia y la canción de toda la eternidad". (p. 55). 

"Great Controversy", por la Sra. White. Edición de 1888. 

"La cruz de Cristo será la ciencia y la canción de los redimidos por toda la eternidad". (p. 651). 


Estas citas de sus diferentes libros muestran que la Sra. White practicó estos robos literarios durante toda su vida.  Podrían darse en seguida diez veces más ejemplos. The Great Controversy es el libro más popular entre su pueblo. Cada línea de él es aceptada como originalmente suya, e inspirada por el Espíritu Santo. Estudiándolo cuidadosamente, encontramos que la mayor parte de él fue tomada de History of the Sabbath, por Andrews, History of the Waldenses, por Wylie, History of the Reformation, por D'Aubigne, Sanctuary, por Smith, Life of Wm. Miller, por el pastor White, éste último un libro copiado, y otras obras.

Las citas que hemos dado son suficientes para mostrar que la inspiración de la Sra. White era de fuentes muy humanas, aunque ella publicaba sus libros como si hubieran sido inspirados por el Espíritu Santo. Todos los hechos aquí citados están impresos, y no pueden ser negados con éxito. A partir de estos hechos, el lector puede juzgar por sí mismo cuánta confianza le merece la afirmación de que todos sus escritos fueron inspirados y dictados por el Espíritu Santo. En su comunicación a ella, el Dr. Stewart dijo:

"He sido informado por una persona de confianza que ha tenido oportunidad de enterarse, que Ud., al preparar varias obras, consultó libremente a otros autores; y que algunas veces fue muy difícil arreglar el material para sus libros de manera de evitar que el lector detectara el hecho de que muchas de las ideas habían sido tomadas de otros autores".
Recordemos que la Sra. White nunca contestó la comunicación del Dr. Stewart, que ella misma invitó por medio de su profesa revelación de Dios el 30 de marzo de 1905. Y, puesto que en varios años ella no encontró ni posible ni conveniente contestar lo que ella no sólo había prometido contestar, sino lo que dijo que Dios le ayudaría a contestar, es evidente que es imposible que estas objeciones sean contestadas. La Sra. White no las puede contestar ahora, porque está muerta; y después de más de once años [Editor: Ahora son 93 años], ninguno de sus seguidores ha intentado contestarlas.

Una hermana Adventista que había estado con la Sra. White por diez años le dijo a este autor personalmente que ella la había visto copiando de un libro que tenía en su regazo. Cuando entraban visitantes, ella cubría el libro con su delantal hasta que se hubiesen ido, y luego continuaba copiando. Sus obras muestran que la hermana decía la verdad. Una acción así es considerada deshonesta en cualquier persona. Se define como "robo literario". Webster dice:

"Plagiario: Ladrón de literatura; el que roba escritos ajenos y los ofrece al público como propios".
Esto es exactamente lo que hizo la Sra. White, como se ha demostrado. Pero ella hizo más que robar su material de otros autores; los envió al mundo como revelaciones divinas dadas a ella por el Espíritu Santo de Dios mismo.

De vez en cuando un estudiante de escuela superior es sorprendido apropiándose del material de algún autor al presentar un ensayo a su maestro como producción propia. Si es descubierto, es prontamente expulsado o suspendido por mala conducta.

Como puede verse en el prefacio o introducción de casi cualquier obra normal o de buena reputación, los autores honestos se complacen en reconocer la ayuda que han recibido de las producciones o los trabajos ajenos. Parece que la Sra. White suprimió este hecho hasta donde le fue posible en la preparación y publicación de sus obras. La única excusa plausible que puede ofrecerse para esto es que ella tenía un cerebro enfermo, y era monomaníaca sobre el tema de sus visiones, revelaciones, e ideas religiosas, y pensaba que su "don" le daba derecho a hacer lo que sería reprensible en otros. Esto explica sus numerosos plagios y sus contradicciones, que nunca parecieron preocuparle.

Si tuviéramos el espacio, podríamos dar fechas, lugares, y nombres de personas involucradas, cuando nosotros, juntamente con otros, le hablamos acerca de ciertas circunstancias que tenían que ver con algunas otras personas; muy pronto, ella tenía un "testimonio" para ellos con respecto a lo que le habíamos dicho; pero, en vez de decir su fuente de información, ella entregaba el testimonio como una revelación directa de Dios. Ella sabía que nosotros conocíamos la fuente de su información, pero eso no parecía desconcertarla en absoluto.

Todos los que estaban cerca de ella comprendían bien cómo usar la influencia de ella a través de los testimonios, y muchos de ellos lo hicieron. Especialmente su esposo, el pastor White, se aseguraba de tener, de esta manera, "aprobación divina" para todos sus planes. Esto lo ayudaba de manera notable, como también a los dos hijos de ella y a otros dirigentes más tarde. Por lo tanto, ni él ni ellos permitían que las "revelaciones" de la Sra. White fueran puestas en tela de juicio de manera alguna. Hacerlo era incurrir en la mayor de todas las herejías, y significaba la excomunión sumaria de la iglesia, sin audiencia y sin juicio. En 1909, durante la última Conferencia General de su pueblo a la que la Sra. White asistió, se descubrió una flagrante ilustración de su plagio. A cierto ministro se le pidió una mañana que leyera, delante de un numeroso auditorio, una selección de sus testimonios no publicados. Mientras leía el documento, lo reconoció como de su propia producción. Sin citas ni crédito de ninguna especie, la Sra. White lo había tomado entero de una comunicación que él le había enviado a ella algunos años antes, y se lo había apropiado como suyo. Este hombre, a quien desde su niñez le habían enseñado a creer en su inspiración, se quedó mudo, y comenzó a investigar por su cuenta las afirmaciones de ella. Para su sorpresa, pronto las encontró infundadas.

A la Srta. Marian Davis, la trabajadora literaria que tuvo que ver más que cualquier otra persona con la preparación de los libros de la Sra. White, se le oyó un día gemir en su habitación. Al entrar, otra trabajadora le preguntó la causa de su tribulación. La Srta. Davis contestó:

"¡Ojalá me muriera! ¡Ojalá me muriera!

"¿Por qué? ¿Qué pasa?," preguntó la otra.

"¡Oh," dijo la Srta. Davis, "¡es este terrible plagio"!

Se dice que, antes de morir, la Srta. Davis estaba grandemente preocupada por la conexión entre ella y el plagio de la Sra. White, porque ella sabía cuán extensamente se había llevado a cabo. En 1911, sólo cuatro años antes de la muerte de la Sra. White, se gastaron tres mil dólares en la revisión de su libro Great Controversy, principalmente para purgarlo de algunos de sus más flagrantes plagios. La revisión comenzó a ser exigida por algunos miembros de su propio pueblo, que se habían dado cuenta de los hechos. Esta acusación contra ella, por lo tanto, debe permanecer. Ella era una copista, más bien que una escritora original o inspirada. Mientras profesaba ser la vocera especial de Dios, era culpable de practicar este fraude literario virtualmente toda su vida. Esto anula su afirmación de que era inspirada por Dios. Dios no inspira a sus profetas para que roben. Mientras la Sra. White tomaba tan libremente de los escritos ajenos sin darles crédito, y se daba a sí misma crédito que no le pertenecía, era muy exigente en cuanto a recibir crédito ella misma. El 30 de enero de 1905, el Dr. David Paulson, de Chicago, le escribió pidiéndole permiso para hacer extractos de sus escritos para su revista mensual The Life-boat. El 15 de febrero de 1905, el hijo de ella. W. C. White, contestó como sigue:
"Mi madre me ha pedido que le diga que Ud. puede sentirse libre de seleccionar de sus escritos artículos cortos para The Life-boat. O Ud. puede hacer extractos de estos manuscritos y de escritos similares, dando el debido crédito en cada caso".
¿Por qué no hizo la Sra. White como ella deseaba que hicieran con ella, y "en cada caso" en que ella usaba escritos ajenos, por qué no dio "el debido crédito"? Por lo que se ha presentado, la respuesta es clara. Ella estaba tan ansiosa de componer libros, tan poseída de la idea de su propia importancia, y tan deseosa de aparentar lo que no era, que ignoraba los derechos de los demás, robaba escritos ajenos, y se convirtió en una pronunciada cleptomaníaca literaria.


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