LA TRINIDAD

HECHO O FICCIÓN


La iglesia ha enseñado la doctrina de la Trinidad durante casi 2,000 años. De modo sorprendente, no podemos hallar la palabra Trinidad en ninguna parte de la Biblia, y hasta el concepto de tres seres en una sola majestad celestial es igualmente difícil de hallar en las Escrituras.

En su obra Classic Bible Dictionary [Diccionario Bíblico Clásico], dice Jay P. Green acerca de la palabra trinidad: "Éste no es en sí mismo un término bíblico, sino un término acuñado por Tertuliano para referirse a todo este concepto con una sola palabra" (p. 483). La obra Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature [Enciclopedia de Literatura Bíblica, Teológica y Eclesiástica] dice directamente: "Con respecto a la manera en que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo componen un solo Dios, la Escritura no enseña nada, pues el tema es de tal naturaleza que no permite que nos sea explicado a nosotros" ("Trinidad", p. 553).

A menudo, la doctrina de la Trinidad es definida en los siguientes términos: "La santa trinidad es un ser supremo que existe en tres personas, todas iguales en rango y eternidad, que tienen la misma substancia, todas unidas en una sola Deidad". Cuando son presionados para que lo expliquen con la Biblia, los clérigos responden generalmente con algo así: "Es un gran misterio, y nadie puede realmente entenderlo". Esto nos lleva a preguntar: ¿Entregaría Yahvé al hombre una enseñanza clave que no se pudiera entender? ¿Cómo puede Dios enseñarnos un concepto que está ausente de las Escrituras?

A pesar de estos hechos, la creencia en un Padre, un Hijo, y un Espíritu Santo, iguales y coeternos, es tan penetrante y está tan arraigada que ya pocos cuestionan sus orígenes y su legitimidad. Hasta se ha convertido en una creencia de prueba para establecer si uno es de la fe llamada cristianismo.

Una revisión a fondo de la Escritura y la historia revela el hecho simple de que la enseñanza de la Trinidad era desconocida para la asamblea pirmitiva del Nuevo Testamento. Que la doctrina de la Trinidad es una "doctrina revelada" ajena a las Escrituras es apoyado por muchas autoridades, incluyendo la International Standard Bible Encyclopedia. Bajo el artículo Trinidad, leemos: "El término 'Trinidad' no es un término bíblico ... De hecho, la doctrina de la Trinidad es puramente una doctrina revelada ... Así como es imposible descubrir la doctrina de la Trinidad por medio de la razón, es imposible demostrarla por medio de la razón" (tomo 5, p. 3012).

Esta autoridad no está sola en esta interpretación. Otra explica que el concepto entero de una Trinidad surgió de acalorados desacuerdos y acaloradas disputas: "La doctrina se desarrolló gradualmente durante varios siglos y a través de muchas controversias ... En 325, el Concilio de Nicea declaró la fórmula crucial para esa doctrina en su confesión de que el 'Hijo es de la misma substancia ... que el Padre', aunque dijo muy poco acerca del Espíritu Santo ... Para finales del siglo cuarto ... la doctrina de la Trinidad había tomado substancialmente la forma que ha conservado desde entonces" (Encyclopaedia Britannica, Trinity).

Tanto historiadores seculares como eruditos bíblicos admiten en seguida que la doctrina de la Trinidad no se convirtió en enseñanza oficial de la iglesia sino hasta el concilio de Nicea en el año 325 de nuestra era común. La New Catholic Encyclopedia, 1967, tomo 14, reconoce: "La formulación 'un sólo Dios en tres personas' no se estableció sólidamente, y ciertamente no fue asimilada en la vida cristiana y su profesión de fe, antes del fin del siglo cuarto ... Entre los padres apostólicos, no había nada que ni remotamente se aproximara a una idea o a una perspectiva como esa". 

¡Qué asombrosa afirmación! Los primeros padres apostólicos no tenían ningún concepto de una relación trina entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Se reconoce también libremente que la doctrina no se estableció sino 400 años después de la resurrección del Salvador. Este hecho sólo puede hacer que nos preguntemos: Si ésta era una verdad clave conocida por Joshua el Mesías y los apóstoles, ¿por qué no hay ninguna evidencia de ella en sus enseñanzas o escritos? Y si la doctrina de la Trinidad no es de origen bíblico, ¿de dónde procedió?

Las trinidades paganas son muchas

Es sorprendente que la idea de una deidad trina sea muy antigua, y sus orígenes se remonten a la antigua Babilonia. "¿Dirá alguien después de esto que la Iglesia Católica Romana todavía debe llamarse cristiana, porque sostiene la doctrina de la Trinidad? Así lo hacían los paganos babilonios; así lo hacían los egipcios y los hindúes hasta este momento, en el mismo sentido que lo hace Roma" (The Two Babylons, por Alexander Hislop).

Las afirmaciones de Hislop son apoyadas por la Encyclopedia de Religión y Ética. "Aunque la idea de una tríada o Trinidad es característica de la religión cristiana, de ninguna manera es exclusiva de ella. En la religión hindú, nos encontramos con el grupo trinitario de Brahma, Siva y Visnu; y en la religión egipcia, con el grupo trinitario de Osiris, Isis y Horus, que constituyen una familia divina, como el Padre, la Madre y el Hijo en los cuadros cristianos medievales" (Trinity, p. 458).

Una pregunta que pocos se detienen a hacer es: ¿Por qué es la Trinidad una creencia sostenida firmemente por la mayoría de los cristianos, mientras que falta completamente en las enseñanzas de la Biblia? El historiador Will Durant ofrece esta alarmante explicación. "El cristianismo no destruyó el paganismo; lo adoptó ... El idioma griego, habiendo reinado por siglos por sobre la filosofía, se convirtió en el vehículo de la literatura cristiana y los ritos cristianos. Los misterios griegos pasaron a formar parte del impresionante misterio de la misa. Otras culturas paganas contribuyeron al resultado sincretista. De Egipto vinieron las ideas de una Trinidad divina" (The Story of Civilization, tomo III). 

Un Hijo que no es igual a su Padre

¿Qué dice la Biblia realmente acerca de la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo? ¿Existe alguna evidencia a favor de la Trinidad en el Nuevo Testamento? La respuesta es un decidido no. El primer problema que se encuentra en la doctrina de la Trinidad es que el Nuevo Testamento dice expresamente que el Padre es mayor que el Hijo. Joshua llamaba a Yahvé su "Padre" por la sencilla razón de que Yahvé era superior al Hijo y le precedía en existencia - como ocurre con todos los padres.

La doctrina de la Trinidad dice que el Hijo es tanto coigual como coeterno con el Padre, mientras que las Escrituras sostienen lo contrario.

Joshua mismo, el Mesías, afirmaba que él no era coigual con su Padre, sino que estaba sometido y sujeto al Padre. "Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amárais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo (Juan 14:28, énfasis añadido). Uno no  puede ser igual que otro si el otro es mayor.

Joshua nuevamente confirma su sumisión a su Padre en Juan 10:29: "Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre". En sus propias palabras, Joshua confirma que el Padre es superior a todos, incluyendo al mismo Hijo.

El apóstol Pablo confirma la relación de subordinación de Joshua con el Padre. "Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo" (1 Cor. 11:3). Véase también Mar. 13:32, Mat. 20:20-23, Juan 5:19, y Juan 10:29.

El Hijo no es coeterno con el Padre

Estos pasajes presentan un problema - pero no el único - con la Trinidad. La definición de Trinidad dice que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son coeternos. Esta afirmación es otro malentendido, desarrollado desde el Concilio de Nicea en 325 E. C.

Juan de Patmos escribió el libro de Apocalipsis bajo la dirección de Joshua el Mesías. Joshua inspiró a Juan para que escribiera que Joshua era la primera creación del Padre. "Y escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios" (Apoc. 3:14).

Si Joshua fue creado por su Padre, ¿cómo, pues, pueden el Hijo y el Padre ser co-eternos? Sabiendo que uno existía antes que el otro, la razón sola arribaría a la conclusión de que una relación coeterna entre el Hijo y el Padre sería ilógica. Proverbios 8:22-25 nos dice: "Jehová me poseía en el principio. Ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas; antes que los montes fuesen formados. Antes de los collados, ya había sido yo engendrada".

La Escritura dice claramente que sólo Yahvé, el Padre celestial, tiene inmortalidad y es el único que jamás poseyó inmortalidad dentro de sí mismo. "El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno" (1 Tim. 6:16). Esta declaración sólo puede aplicarse a Yahvé, el Padre. Esto es prueba adicional de que una relación coeterna entre el Hijo y el Padre no puede ser establecida bíblicamente.

El significado de Elohim

Se ha desarrollado mucha confusión acerca de la Trinidad a causa de la palabra "elohim". El término elohim está en los más antiguos manuscritos hebreos del Antiguo Testamento y es, por consiguiente, un título de legítimo para la Majestad celestial.

Sin embargo, hay una total falta de evidencia en la Biblia para decir que el término "elohim" representa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La palabra es un sustantivo colectivo, de género masculino, que denota más de un poderoso - pero sin indicar ningún número particular ni preciso. Una concordancia da el significado de elohim de esta manera: "Elohim, Dios (plural de majestad; de forma plural, pero singular en significado, con un enfoque sobre un gran poder); dioses (verdadero plural gramatical); y persona caracterizada por grandeza de poder, poderoso, grande, juez" (Zondervan NIV Exhaustive Concordance).

Prueba de la existencia de más de un poderoso en la hueste celestial se halla en el principio, en Génesis 1:1. "En el principio, Elohim [los poderosos] crearon los cielos y la tierra". Muchos suponen que esto es evidencia de una deidad trina. Sin embargo, el término elohim significa simplemente más de uno, como familia, escuela, o junta. Cada una de estas palabras describe una relación colectiva, pero no designa un número específico. Aunque técnicamente es plural, a veces se usa sólo para designar al Padre.

También, el término elohim no está limitado en referencia a seres supremos o sobrenaturales. Moisés fue comparado con un elohim en Éxodo 4:16.

El término "elohim" hasta se aplica a deidades paganas. "Jehová solo le guió, y con él no hubo dios extraño" (Deut. 32:12. El título "elohim" se usa de muchas maneras diferentes, y por esa razón es imposible llegar a la conclusión de una relación trina en la Majestad celestial a partir de esta palabra.

El poder de Yahvé

La doctrina de la Trinidad dice que el Espíritu Santo es un ser separado, y parte de la "Santa Trinidad". La frase "Espíritu Santo" procede del hebreo ruach ha qodesh. La palabra espíritu se deriva de la palabra hebrea ruach, que ocurre 389 veces en el Antiguo Testamento. Eso incluye 232 veces cuando se usa para "espíritu", 92 veces para "viento" y 27 veces como "aliento" en la Versión King James.

Note la definición de la palabra ruach: "El significado de ruach es tanto 'viento' como 'aliento', pero ninguna de las dos se entiende como esencia; más bien, es el poder que se encuentra en el aliento y en el viento. De dónde viene y hacia dónde va continúa siendo un misterio ... 2. ruach como designación para el viento es necesariamente algo que se halla en movimiento con el poder de poner otras cosas en movimiento ... Aparentemente, la designación divina también tiene una función intensificadora en unos pocos pasajes: ruach elohim (Gén. 1:2) y ruach yhwh (Isa. 59:19)" (Theological Lexicon of the Old Testament, "Ruach").

Este léxicon también dice que ruach implica un poder que está en el aliento y en el viento, un poder que está conectado con el nombre YHWV o Yahvé. El Espíritu Santo es el poder que emana de Yahvé, el Padre celestial. Es el poder de Yahvé lo que pone todas las cosas en movimiento. Es el poder de Yahvé por medio de su ruach ha qodesh lo que sopla vida en su creación y hace que vivan todas las cosas que tienen vida.

La palabra griega para espíritu es pneuma, que comparte con ruach una definición que es reflejo de ésta. "Pneuma; respirar, soplar, denota principalmente el viento. Aliento; el espíritu que, como el viento, es invisible, inmaterial, y poderoso" (The Complete Word Study New Testament, "Pneuma").

Por medio de las Escrituras, puede demostrarse además que el Espíritu Santo no es un ser separado, sino un poder inanimado que procede del Padre. En Isaías 32:15; 44:3; y Hechos 2:17, el Espíritu Santo se describe como siendo derramado. ¿Cómo puede ser derramado un ser en otro? Tito 3:5-6 y Hechos 2:33 dan testimonio de que el Espíritu Santo es vertido. ¿Cómo puede ser vertido un ser en otro? El Espíritu también se describe como algo que es avivado en 2 Timoteo 1:6; en 1 Tes. 5:19, renovado; en 2 Cor. 4:16, renovado. Estos atributos son mucho más apropiados para un poder que para una persona.

Además, hay varios hechos claves que hay que reconocer cuando discutimos el Espíritu Santo, hechos que demuestran que el Espíritu no es una persona:
Alvan Lamson, autor de La Iglesia de los Tres Primeros Siglos [The Church of the First Three Centuries] ofrece un resumen en cuanto a la legitimidad del Espíritu Santo en la composición de parte de la Trinidad". ... debemos mirar, no a las escrituras judías, ni a las enseñanzas de [Joshua] y sus apóstoles, sino a Filón y a los platonistas de Alejandría. En consistencia con este punto de vista, sostenemos que la doctrina de la Trinidad fue de formación gradual y comparativamente tardía; que tuvo su origen en una fuente enteramente ajena a la de las escrituras judías y cristianas; que creció, y fue injertada en el cristianismo, por medio de los Padres platonizadores ...". 

Antes de sumergirnos en la siguiente discusión, tenemos que entender el origen del Nuevo Testamento y por qué ciertas palabras fueron traducidas como lo fueron, lo cual condujo a algunos a inferir que el Espíritu es un ser individual y sensible.

Por qué el pronombre "él" es usado para referirse al Espíritu en el Nuevo Testamento

Típicamente, los eruditos han creído que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en koine o griego común porque todos los manuscritos más antiguos conocidos del Nuevo Testamento están escritos en griego. Sin embargo, hay muchos eruditos que ahora refutan esta idea (véase Documentos de la Iglesia Primitiva [Documents of the Primitive Church], Dr. Charles Torrey; La Búsqueda del Jesús Histórico [The Quest of the Historical Jesus], Dr. Albert Schweitzer; Biblia Judía Completa [Complete Jewish Bible], David Stern; Journal of Biblical Literature, tomo 96, Dr. George Howard).

Una de las razones por las que los eruditos ponen en duda el original del Nuevo Testamento en griego es a causa de la gramática del Nuevo Testamento. Las autoridades lingüísticas admiten que el Nuevo Testamento tiene una pobre gramática griega pero excelente gramática hebrea. Esto es así aun más en el caso de los cuatro evangelios y el libro de Apocalipsis. Un creciente número de eruditos está convencido de que los evangelios, junto con Apocalipsis, fueron todos escritos en hebreo o arameo, éste último un dialecto cercano al hebreo.

Hay también otras indicaciones de que la mayoría del Nuevo Testamento, si no todo, fue escrito originalmente en hebreo o arameo. Considérense algunos hechos claves: los doce apóstoles que Joshua designó eran hombres comunes. Algunos eran pescadores, otros recaudadores de impuestos, pero ninguno era considerado erudito.

Por los escritos del bien conocido historiador hebreo Josefo, ha quedado bien documentado que el idioma griego era mayormente extraño al pueblo hebreo en y alrededor de Galilea, donde Joshua pasó su vida y ministró. Josefo, un sacerdote del siglo primero, dijo de sí mismo: "También, me ha costado mucho trabajo aprender griego y entender los elementos del idioma griego, aunque me he acostumbrado a hablar nuestra propia lengua por tanto tiempo que no puedo pronunciar el griego con suficiente precisión" (Antiquities, Libro XX, Capítulo XI).

Josefo fue uno de los hebreos más educados de su tiempo, pero no estaba muy familiarizado con el idioma griego. Ahora bien, si un hombre erudito como Josefo apenas conocía el idioma griego, ¿cómo podrían los apóstoles, que no tenían educación, conocer el idioma griego, y menos conocerlo lo bastante bien como para escribir con fluidez sobre muchos temas difíciles? Éstos no eran griegos, sino hebreos del Israel rural. Por consiguiente, hablaban su lengua nativa, hebreo o arameo. Si hablaban hebreo o arameo, entonces obviamente escribieron también sus libros y cartas del Nuevo Testamento en ese idioma.

¿Por qué es importante este hecho?

Los idiomas hebreo y arameo no tienen equivalente a "ello", o sea género neutro. Por consiguiente, todos los pronombres son de género masculino o femenino. Si los cuatro evangelios fueron escritos originalmente en hebreo o arameo, esto explicaría por qué en el Nuevo Testamento se alude al Espíritu Santo usando el pronombre masculino "él" y la expresión "a él" o "para él" y no el género neutro. (Juan 14:17; 15:26; 16:13). Pablo, que era hebreo, también probablemente escribió en hebreo a los conversos judíos de habla hebrea en lugares distantes de Roma y Galacia, y sus cartas reflejarían el mismo uso del pronombre masculino.

Dos pasajes 'trinitarios' problemáticos

Hay dos pasajes del Nuevo Testamento que se usan popularmente para apoyar la doctrina de la Trinidad. El primero es Mateo 28:19: "Id, pues, y enseñad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

La Biblia de Jerusalén cuestiona si la fórmula dada para el bautismo es inspirada o litúrgica (añadida más tarde por la iglesia). La versión hebrea de Mateo omite el versículo por entero. Y, aunque el pasaje se encuentra en los tres manuscritos más antiguamente conocidos del Nuevo Testamento griego, sin ningún manuscrito original del Nuevo Testamento en existencia no tenemos ninguna evidencia para sustentar que la forma actual de Mateo 28:18 es exacta.

Una razón de que los eruditos bíblicos pongan en duda la originalidad de este pasaje es que choca con las otras fórmulas dadas para el bautismo en el Nuevo Testamento. En todos los otros casos, el bautismo se hace en el nombre singular de Joshua (véase Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:5; 22:16; Rom. 6:3; Gál. 3:27). La Companion Bible toma nota especial de esto: "Para algunos, la perplejidad y hasta la angustia son causados por el aparente descuido de los discípulos en llevar a cabo el mandato [del Maestro] en Mateo 28:19, 20, con respecto a la fórmula del bautismo. ... Volviendo a Hechos y más adelante, no hallan ni un solo caso de, ni referencia al, bautismo en que se emplee el nombre trino del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por el contrario, desde el mismo principio, sólo diez días después de que se diera el mandato, se halla a Pedro (Hechos 2:38) ordenando a todos sus oyentes, incluyendo los de la dispersión, que se bautizasen en el nombre de [Joshua el Mesías]" (p. 206, Apéndice 185).

Una segunda razón de por qué los eruditos bíblicos son escépticos con respecto a Mateo 28:19 es a causa de documentos históricos que entran en conflicto. Eusebio de Cesarea es conocido como uno de los más grandes maestros griegos e historiadores de la iglesia primitiva. Vivió aproximadamente entre el año 270 E. C. y el año 340 E. C. Al citar a Mateo, Eusebio omitió la fórmula que se halla en Mateo 28:19. "Resumiendo, los hechos son que Eusebio cita a Mateo 28:19 21 veces, ya sea omitiendo todo entre 'naciones' y 'enseñando' o en la forma 'haced discípulos a todas las naciones en mi nombre', siendo esta última forma la más frecuente" (Encyclopedia of Religion and Ethics)

El Jewish New Testament Commentary dice: "Aunque casi todos los manuscritos antiguos tienen la fórmula trinitaria, Eusebio, el historiador de la iglesia, que puede haber sido no trinitario, en sus escritos que precedieron al Concilio de Nicea en 325 E. C., cita el versículo sin la fórmula. Casi todos los eruditos creen que la fórmula es original, pero documentos escritos por Hans Kosmala ('La Conclusión de Mateo', Anuario del Instituto Teológico Sueco, 4 (1965), pp. 132-147) y Davd Flusser ('La Conclusión de Mateo en una Nueva Fuente Judeocristiana', ibid., 5 (1966-7), pp. 110-119) asumen el punto de vista opuesto" (nota sobre Mateo 28:19, p. 86).

Obviamente, Eusebio no reconocía la forma actual de Mateo 28:19. En vez de citar la frase "en el nombre del Padre, del Hijo y de Espíritu Santo", usaba con mayor frecuencia la frase "en mi nombre", que estaría de acuerdo con todos los otros relatos sobre el bautismo en el Nuevo Testamento.

La obra Encyclopedia of Religion and Ethics, p. 380, revela adicionalmente que Justino Mártir, otro padre de la iglesia, posiblemente también ignoraba la forma actual de Mateo 28:19. "Justino Mártir cita un refrán de Cristo como prueba de la necesidad de la regeneración, pero regresa al uso que hacen Isaías y la tradición apostólica para justificar la práctica del bautismo y el uso de la fórmula trina. Esto ciertamente indica que Justino no conocía el texto tradicional de Mateo 28:19".

El segundo pasaje en cuestión es 1 Juan 5:7: "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno". La mayoría de los eruditos bíblicos admite que 1 Juan 5:7 es una adición posterior al Nuevo Testamento. En otras palabras, este pasaje no se encuentra en los más antiguos manuscritos griegos del Nuevo Testamento.

Nótese lo siguiente sobre 1 Juan 5:7: "Durante la controversia del siglo cuarto sobre la doctrina de la Trinidad, el texto fue expandido - primero en España cerca del año 380, y luego incorporado en la Vulgata - mediante la inserción: 'Tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno'. Unos pocos manuscritos griegos posteriores contienen la adición. De aquí que se transmitiera a la King James Version. Pero todas las modernas ediciones y traducciones del NT, incluyendo la NVI, omiten la interpolación, pues no hay ninguna garantía en los manuscritos mejores y más antiguos ni en los primitivos padres de la iglesia" (The Interpreter´s One-Volume Commentary on the Bible, nota sobre 1 Juan 5:4-12).

La nota de la Biblia de Jerusalén sobre 1 Juan 5:7-8 dice: "La Vulgata, en los versículos 7-8, dicen como sigue: "Hay tres testigos en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu, y estos tres son uno: hay tres testigos en la tierra: el espíritu, el agua y la sangre'. Las palabras en cursiva (que no están en ninguno de los antiguos manuscritos griegos, ni en ninguna de las traducciones primitivas, ni en los mejores manuscritos de la Vulgata misma) son probablemente un comentario que se coló en el texto".

No debería haber ninguna duda con respecto a una traducción defectuosa de 1 Juan 5:7-8. Históricamente, junto con la moderna erudición, se admite libremente que este pasaje es una adición posterior a los manuscritos originales del Nuevo Testamento. Este pasaje, junto con Mateo 28:19, no se puede usar para establecer la doctrina de la Trinidad.

Conclusión

Tanto por la palabra inspirada de Yahvé como por la erudición bíblica, queda revelado el error de la Trinidad. La erudición histórica y actual admite libremente que la Trinidad no fue establecida durante el tiempo de los apóstoles, sino que se necesitaron otros trescientos años para que se estableciera firmemente en la iglesia. Esto ocurrió en una época en que la iglesia estaba asimilando mucha gente de creencias paganas, la mayor parte de las cuales personas se atenía a una enseñanza de la Trinidad en sus antecedentes paganos. Como tantas otras creencias practicadas por la humanidad, la Trinidad se desarrolló a través de la teología sincretizada, no por la Palabra inspirada.

La palabra de Yahvé nos amonesta a probar todas las cosas (1 Tes. 5:21, Hechos 17:11). Es responsabilidad de cada cual trabajar para su propia salvación (Fil. 2:12). Es crítico que estudiemos nuestras creencias y comprendamos si son inspiradas por Yahvé o son ideas de hechura humana desarrolladas a través de las tradiciones.


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