¿NACEMOS PECADORES?

Traducido de Internet


El "pecado original" es una doctrina muy extendida entre muchos grupos "cristianos". Esta idea ha estado presente por siglos, y muchos la consideran una doctrina verdadera y "ortodoxa". Sin embargo, yo no creo que esta idea es verdadera, bíblicamente sólida, ni valiosa. La frase "pecado original" no se encuentra en el texto bíblico, y la frase "naturaleza pecaminosa", como traducción de la palabra griega sarx en los escritos de Pablo, tiene múltiples significados, y entró en uso en la New International Version [en inglés] a causa de la creencia en el "pecado original" por parte de muchos traductores. En este estudio, le seguiremos el rastro a la fraseología bíblica al desarrollarse ésta a través del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, y luego veremos cómo la idea filosófica de una materia intrínsecamente malvada entró en la teología cristiana por medio de Agustín, y se incorporó al pensamiento cristiano "ortodoxo" antes de que aparecieran las denominaciones reformistas después del año 1500 d. C. y tomasen para sí la idea.

I. Material bíblico

Antes del primer pecado, la creación material era "buena en gran manera" (Génesis 1:31), y el apóstol Pablo la siguió considerando así (1 Tim. 4:1-5).

¿Con qué fundamento tenemos que creer que nuestra "naturaleza" es diferente de alguna manera de las de Adán y Eva antes de su pecado? La Biblia no les atribuye a ellos ninguna "justicia original" ni santidad antes del primer pecado. Cualquiera que haya sido el estado "original" de Adán y Eva, parece haber sido lo suficientemente semejante al nuestro como para que no les impidiese pecar tampoco (Gén. 3:1-6), y el proceso por medio del cual se movieron desde la tentación hasta la desobediencia es muy semejante a aquél en que nosotros nos encontramos.

Aunque los teólogos del "pecado original" llaman a Génesis 3 "la caída", y dicen que la naturaleza humana se "manchó/corrompió", la Biblia no indica esto. Los únicos cambios que sufrieron Adán y Eva tenían que ver con un mayor dolor al dar a luz, un trabajo más arduo para obtener los alimentos, y la muerte física. No hay ninguna indicación de que su naturaleza moral o sus capacidades cambiasen en modo alguno. Los únicos que recibieron una "maldición" divina, que les cambió de alguna manera sustancial, son la serpiente y la tierra (Gén. 3:14,17).

La siguiente generación después de Adán y Eva (Gén. 4) muestra que  la plenitud del potencial espiritual se expresa sin ninguna facultad espiritual especial - fe y obediencia (Abel/Set), así como egoísmo y rebelión (Caín). De hecho, Dios le habló a Caín de manera tal que parece que éste era plenamente capaz y responsable de "dominar el pecado" (Gén. 4:7).

En las generaciones siguientes (Gén. 5-6), encontramos un aumento gradual del mal al extenderse éste en la sociedad por medio de los mismos mecanismos que todavía existen (la ignorancia, la tentación, el ambiente, la presión cultural y de los iguales, el abuso de los apetitos, etc.). Sin embargo, los que defienden la posición de la "naturaleza manchada" quieren que veamos a todos los seres humanos, sin excepción, en un desesperado estado de maldad. Pero esto no es así. Aunque pocas en número, hay excepciones que hacen aparecer la rectitud como "difícil", pero posible (Gén. 5:22-24).

Si el castigo de Dios sobre Adán incluía una "naturaleza cambiada" y una "preferencia por el pecado", entonces, ¿cómo podría Dios con justicia tener por igualmente responsables a personas de una reducida capacidad para tomar una decisión moral?

Si un elemento del efecto del pecado y del juicio de Dios sobre Adán y Eva era una "naturaleza corrompida" transmitida a todos sus descendientes, ¿por qué se consternó Dios tanto por el aumento del pecado de los seres humanos (Gén. 6:1-7)? ¿Qué otra cosa podía haber esperado? Pero si el hombre no está intrínsecamente dispuesto hacia el pecado, entonces éste no es la única opción, sino más bien el desarrollo de influencias, tradiciones, y decisiones, a causa de las cuales la consternación y el juicio de Dios parecen más razonables. Si yo ajusto una máquina para que no funcione correctamente, parece una farsa enojarse con ella cuando hace la única cosa que puede hacer. La "tristeza" de Dios por el creciente pecado de los seres humanos indica que las cosas NO tenían que ser así. Si éste fuese el caso, entonces lo que leemos en Génesis 6:5 debería estar expresado en Génesis 4, no siglos después de que la mecánica social haya estado en su lugar. ¿Cómo escaparon Abel, Enoc, y Noé al "designio de los pensamientos del corazón de ellos, que era de continuo solamente al mal"? Porque ciertamente parece que escaparon, y no se dice nada en las Escrituras para indicar que eran diferentes a causa de algún tipo de facultad especial o "gracia preventiva", como lo indicarían más tarde los teólogos del "pecado original".

¿Es el "pecado" la tendencia más fácil, natural, egoísta, inclinada a la carne, y socialmente alentada en la sociedad humana, de modo que todos participan hasta cierto punto? Aparentemente sí.

¿Es el "pecado" una característica universal hereditaria, que tienen por igual y comparten todos los seres humanos? ¿Es la "culpa"  transmitida genéticamente de un pecador original a todos sus descendientes físicos? La Escritura no enseña esto, y las excepciones lo niegan.

¿Qué dice la Biblia acerca de la "culpa heredada"?

Examinemos algunos casos bíblicos en los cuales la "culpa" parece haber sido transmitida a las generaciones subsiguientes, y veamos si estos casos indican lo que sugieren los que defienden la idea del "pecado original".

Debido a un ataque no provocado de los amalecitas contra la naciente nación israelita, Dios decidió a su tiempo exterminar a este grupo tribal (Éx. 17:8-16). "Visitar" (6485, paqad - señalar) la "iniquidad" (5771, avon - culpa, castigo), la idolatría en varias generaciones debe ser considerada en su contexto. Se aplica sólo al pueblo judío que escuchó estas condiciones y voluntariamente las aceptó al entrar en este pacto (Éx. 32:27,28). Dios advirtió a los israelitas que la idolatría de una generación tendría ramificaciones que afectarían seriamente a sus hijos, sus nietos, y sus tataranietos - así que debían mantenerse lejos de ella. De la misma manera, leemos que, bajo la ley mosaica, Dios advirtió al pueblo que se mantuviera alejado de la inmoralidad sexual, relacionando tanto los nacimientos ilegítimos, como el incesto (los antepasados amonitas y moabitas, Gén. 19:30-38), con graves consecuencias que se extenderían hasta la décima generación de sus descendientes (Deut. 23:2-4. De este modo, Dios trataba de advertirles que no hiciesen estas cosas, primero que todo. ¿Dicen estos versículos que la culpa heredada es transmitida a toda la humanidad que desciende de Adán? ¡Seguramente no!

Hay varias afirmaciones, aisladas de sus contextos originales, que suenan como un buen apoyo para la idea de la corrupción heredada, hasta que uno las mira más de cerca. Después de que quedó revelado lo terrible del pecado de David con Betsabé, David escribió un salmo desde la profundidad de su miseria, en el que dijo: "En maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Sal. 51:5). Antes que todo, nótese el contexto del pecado de David con Betsabé, y su culpa y depresión personales. Segundo, nótese que David habla de sí mismo, no de la humanidad en general. En su caso, había iniquidad y pecado envueltos en su nacimiento, pues la suya era la décima generación (Deut. 23:2) desde la unión incestuosa e ilegítima de Judá y Tamar (Gén. 38 y Rut 4:18-22). David NO estaba haciendo una declaración teológica sobre la humanidad en general descendiente de Adán, sino una afirmación de la depresión y la culpa que surgían de su propio pecado y de la situación de su familia.

Al aproximarse Judá a su caída nacional por su idolatría, con Babilonia preparándose para desmantelar pronto la nación, Jeremías tenía la ingrata tarea de dirigirse al pueblo rebelde. El pueblo de Judá había llegado a tener "un corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron" (Jer. 5:23). En la mitad de los capítulos en los que describe el actual espíritu rebelde de Judá, Jeremías dice:

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jeremías 17:9).
Como sucede con la afirmación de David, ¿es ésta una declaración que describe en contexto a toda la humanidad descendiente de Adán, o se hace referencia en ella a un grupo más pequeño en un marco histórico particular? ¿Describe también esta evaluación a Abel (Gén. 4:4), a Enoc (Gén. 5:22-24), a Noé (Gén. 6:8,9), a Job (Job 1:1), al rey Josías (2 Reyes 22:19), a María y a José, a Bernabé, etc.? ¿O es cierto que algunos hombres son "mejores que otros" en sus motivaciones interiores y en su "corazón" (I Samuel 13:14; 15:28)?

¿Por qué reprendió Dios a Israel por enseñar que una generación "come las uvas agrias" y "los dientes de los hijos tienen la dentera" (Eze. 18:1-3)? En vez de eso, describe tres generaciones y subraya el hecho de que cada uno toma decisiones responsables que determinan su propia justicia o pecaminosidad, y que el castigo le llega a cada uno por sus propios pecados - la "pecaminosidad" NO se hereda, sino que es escogida por cada individuo y cada generación, y cada uno es responsable de su propio pecado (Eze. 18:4-32).

¿Cómo respondió Jesús a la pregunta sobre el hombre que había nacido ciego (Juan 9:1-3)? ¿Era "ciego" el hombre a causa de los pecados de sus antepasados inmediatos? Según Jesús, no, porque los únicos que se adherían a la idea de la "culpa heredada" eran los apóstoles que hicieron la pregunta y los igualmente errados dirigentes judíos que más tarde desestimaron el testimonio del hombre a Jesús diciendo: "Tú naciste del todo en pecado ..." (Juan 9:34).

La ley "hizo abundar el pecado" (Rom. 5:20,21) al responder los apetitos egoístas con rebeldía, pero Dios hizo concesiones. La relación de Dios con las naciones que se dispersaron en varias direcciones y perdieron contacto con la revelación (Hechos 14:16,17) involucraba "pasar por alto" el pecado por gracia (Hech. 17:30). Sin embargo, la posición de la "naturaleza manchada" no se enfrenta a la descripción que hace Pablo de que la humanidad continúa el potencial espiritual post-Edén - puede que una persona con una revelación escrita no la obedezca, y los que no la tienen son, aparentemente, capaces de "hacer instintivamente las cosas de la ley" (Rom. 2:5-16).

"Todos han pecado"

No sea que alguien piense que me he olvidado de que la Biblia habla del pecado como universal, permítaseme observar que no tengo nada que oponer a la afirmación de que "todos han pecado" (2 Crón. 6:36; Rom. 3:9,23). Sin embargo, ésta es una afirmación de lo que todos han hecho por ignorancia o por elección, no de lo que son por naturaleza. Aunque esto puede parecer obvio, recordemos que uno se convierte en "pecador" pecando al violar la propia conciencia (Rom. 14:22,23), al violar la ley de Dios (1 Juan 3:4), o al dejar de hacer el bien que sabe que debe hacer (Sant. 4:17). Sin embargo, hay ciertamente una diferencia entre los que han cometido algunos pecados por ignorancia o debilidad, y los que están endurecidos y se han entregado completamente a una vida de pecado (Efe. 4:17-19). Porque NO tenemos una naturaleza corrupta, manchada, heredada de Adán,
  1. Cada individuo es responsable de sus propios pecados (Eze. 18:4).
  2. Los seres humanos post-edénicos son capaces y responsables de reconocer y "enseñorearse del pecado" (Gén. 4:7), y de "no pecar", si tienen un temor reverente de Dios (Éx. 20:20). Abraham sabía que el "temor de Dios" era una diferencia esencial entre aquéllos con quienes uno se siente seguro y aquéllos que podrían hacerle daño (Gén. 20:11). La vida enfocada en los apetitos y la "carne" de uno hace imposible guardar la ley (Rom. 8:6,7), pero la vida enfocada en el amor a Dios y al prójimo "cumple la ley" (Mat. 7:12; 22:35-40; Rom. 13:8-10).
  3. Aunque los apetitos carnales y los modelos culturales tradicionales ofrecen una poderosa plataforma desde la cual el malo puede apoderarse de la gente y mantenerla en patrones de vida pecaminosos (Efe. 2:1-3; 4:17-19; 2 Cor. 4:3,4), los seres humanos también son capaces de reconocer/rechazar los caminos pecaminosos (Eze. 18:14), ver la estupidez de sus decisiones, y "volver en sí" (Luc. 15:17,18; 2 Tim. 2:26). En estos pasajes, no se menciona ninguna operación especial del Espíritu Santo, pero debe ser supuesto por los que erróneamente ven al hombre tan "caído" que él/ella no puede "levantarse y cambiar de dirección". ¿Puede la gente "salvarse a sí misma" por su propia capacidad para reconocer y resistir el pecado? Absolutamente no, porque la "fe en Cristo" es la única manera (Hech. 4:12), pero es nuestra responsabilidad aceptar el perdón de Dios bajo sus condiciones. Los que rehusan se han "juzgado a sí mismos indignos de la vida eterna" (Hechos 13:46).

Efesios 2:8,9 es un pasaje maravilloso, pero la gente que propugna la idea de la "naturaleza corrupta/incapaz de elegir el bien" hace que las palabras "esto no de vosotros" se refieran a la "fe" como el don de Dios. De esta manera, según ellos, el "volver en sí" o creer tiene que ser divinamente implantado o milagrosamente comenzado mediante algún avivamiento inicial por el Espíritu Santo. Entonces, ¿quién determina "quién" se salva y quién se pierde? En este escenario, Dios es totalmente responsable de a cuáles pecadores se les "enciende" la luz espiritual. Por otra parte, si la "salvación" es el don de Dios por gracia que los seres humanos no se han ganado (comp. Tito 3:4-6), entonces eso hace a los seres humanos tanto capaces de hacer algo con el don como responsables de lo que hacen con él.

La doctrina de Pablo sobre la "carne"

Céntrica en el argumento actual es la decisión de algunos traductores modernos de traducir la palabra sarx como "naturaleza pecaminosa" (Rom. 7:5,18,25; 8:3-13; 13:14; 1 Cor. 5:5; Gál. 5:13-24; Efe. 2:3,11,13; 2 Ped 2:10,18 en la NIV [en inglés]. La expresión "naturaleza pecaminosa" lleva consigo mucho bagaje filosófico, indicando que la naturaleza humana es "pecaminosa". Así, para los que leen la NIV y vienen de iglesias que respaldan la doctrina de alguna manera, parece que "la Biblia enseña que los seres humanos tienen una naturaleza caída, corrupta".

Por otra parte, el término "carne" (sarx) es diferente del cuerpo físico (soma). La "carne" parece ser una actitud mental elegida/desarrollada, que egoístamente se centra en satisfacer los propios apetitos, poniendo así a la persona en conflicto rebelde con Dios y su Ley. La ley mosaica no era de por sí "demasiado dura" de guardar por parte de los seres humanos (Deut. 30:11), no más de lo que las leyes de tránsito son "demasiado difíciles" de obedecer por parte de los seres humanos. Lo difícil de "guardar" cualquier clase de ley surge por lo general más de la actitud que de la capacidad. Los violadores de la ley lo son generalmente por ignorancia o a causa de una actitud de rebeldía, no por incapacidad. Jesús no le reprochó al joven rico el asegurar que había guardado la ley (Mat. 19:16-21), y Pablo declaró que había sido "irreprensible" con respecto a la ley (Filip. 3:6). Si una persona se acercaba a la ley con una actitud de "poner a Dios y al prójimo en primer lugar" (amor), la ley era muy guardable (Mat. 22:35-40; Rom. 13:8-10; Gál. 5:14). Los que se centraban en sí mismos y en sus propios placeres inmediatos, sin embargo, "vivían en la carne", y no tenían sus mentes "puestas en Dios". Con esta actitud, la observancia de la ley era, o imposible (Rom. 8:5-8) a causa de una rebelión egoísta, o descaminada hacia un sistema de "salvación por obras/cumplimiento/justicia ganada" (Rom. 9:30-10:4). Este punto de vista era erróneo porque la observancia de la ley mosaica prometía una vida nacional pacífica para Israel en Canaán, antes que justicia y vida eternas, que sólo podían encontrarse en el Mesías prometido (Gén. 3:15; 12:3). Si Ud. examina el contexto de la discusión de Pablo acerca de la vida "en la carne" (sarx) en Romanos y en Gálatas, creo que descubrirá que él está hablando de su propia experiencia como judío que vivía bajo la ley de Moisés, con restricciones legales beneficiosas que en realidad producían una curiosa rebelión cuando estaba "en la carne" (Rom. 7:5-11). Sin embargo, en Cristo hay libertad de la "ley del pecado y de la muerte" al poner nuestras mentes en las cosas espirituales antes que en restricciones legales (Rom. 8:1-13). Es crucial en qué se centra uno o en qué "pone la mente" (Rom. 8:1-9; comp. Col. 3:2).

Habiendo revisado parcialmente el material bíblico, me parece que pocas personas arribarían jamás a la doctrina del pecado original (culpa heredada de Adán, naturaleza humana corrupta) partiendo de las Escrituras solamente. Sin embargo, como lo veremos en la siguiente sección, estas ideas entraron efectivamente en la corriente principal por medio de ciertos hombres influyentes post-bíblicos, y llegaron a ser consideradas como creencias "ortodoxas".

II. La doctrina del "pecado original"

Al fin del período canónico del Antiguo Testamento, los dirigentes judíos no sostenían una doctrina de la naturaleza humana heredada y corrupta, pues

"los rabinos no consideraban el pecado como hereditario" (Encyclopedia Judaica, 1982).
Después de que el material del Nuevo Testamento fue registrado y puesto en su lugar, los dirigentes cristianos de los primeros dos siglos no enseñaron ninguna doctrina de "culpa heredada" o "naturaleza corrupta". Puede demostrarse que, entre los años 110-407, numerosos padres de la Iglesia (Justino, Taciano, Teófilo, Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Orígenes, Metodio, Arquelao, Arnobio, y Crisóstomo) creían en una voluntad/naturaleza humana moralmente "libre" y capaz, por medio de la cual los seres humanos pueden elegir el bien o el mal y son, por eso, plenamente responsables por lo que deciden y lo que hacen. Sin embargo, al penetrar lentamente el paganismo greco-romano en la "teología" cristiana por medio de hombres de variados antecedentes filosóficos, la idea platónica de que la materia es intrínsecamente perversa comenzó a encontrar cabida en las enseñanzas de algunos. Aunque en algunos puntos concordaba con los primeros padres de la Iglesia acerca de una "voluntad humana libre", es Agustín (354-430 d. C.) quien comenzó a hacer comentarios sobre la "naturaleza manchada".
"Nadie está libre de pecado, ni siquiera el niño que sólo ha vivido un día sobre la tierra (Agustín, Confessions I, vii, 11, Nicene and Post-Nicene Fathers, First Series I:48).

De allí, después de su pecado, fue enviado al exilio, y por su pecado, se corrompió en él la raza entera de la cual él era la raíz ... Y así sucede que todos descienden de él, y de la mujer que le indujo al pecado y fue condenada al mismo tiempo que él ... fueron manchados con el pecado original. (Agustín, Enchiridion, cap. 26; Nicene and Post-Nicene Fathers, First Series III:246).

Habiéndose convertido en un elemento de la enseñanza tradicional en la fe "ortodoxa", los teólogos medievales contribuyeron al "desarrollo" del "pecado original" al especular sobre si era algo bueno que había sido quitado de la naturaleza humana o algo negativo añadido a la naturaleza humana. Especialmente problemático era el hecho de que la "corrupción hereditaria" de alguna manera tenía que rodear al "Cristo inmaculado". ¿Cómo sostener que la culpa de Adán y una naturaleza corrupta se transmiten a todos los descendientes físicos de Adán y al mismo tiempo sostener la posición ortodoxa de la plena humanidad de Cristo a través de una madre humana? Con el tiempo, se urdió la idea de la "inmaculada concepción de María" para eliminar la naturaleza corrupta de María antes de la concepción de Cristo y neutralizar el problema creado por la doctrina del "pecado original". En el siglo veinte, la doctrina de la culpa universal heredada de Adán todavía es un elemento básico de las creencias católicas romanas,
el pecado hereditario incurrido en la concepción por cada uno de los seres humanos ... un cambio en la condición religiosa-moral (*Pecado Original* en la New Catholic Encyclopedia, 1967).
Los principales reformadores (Lutero y Calvino) salieron del catolicismo romano llevando con ellos la doctrina de la naturaleza defectuosa heredada, y la incorporaron a las teologías de las denominaciones que crearon. La teología presbiteriana calvinista abraza esta idea,
"la corrupción de su naturaleza, por lo cual está completamente indispuesto, incapacitado, y opuesto a todo lo que es espiritualmente bueno, y completamente inclinado a todo lo malo ... todos son concebidos en pecado y han nacido en pecado" (Constitution of the Presbyterian Church in the U.S., 1943).

"por el hecho mismo de haber nacido en la raza humana, una persona hereda una 'naturaleza manchada" (Westminster Dictionary of Christian Theology, 1983).

Con la idea filosófica en su lugar, ciertos pasajes eran interpretados con una deformación de "naturaleza corrupta" en ellos, y se convirtieron en pruebas convenientes de la doctrina (Sal. 51:5; Rom. 5:12ss; Efe. 2:3).

La declaración de David (Sal. 51:5) era interpretada en el sentido de que describía a toda la humanidad. Se consideraba que Romanos 5:12ss enseña que toda la humanidad hereda la culpa de Adán, aunque se dejó de señalar que lo que realmente enseña este pasaje es que los resultados se heredan, pues "el pecado entró en el mundo por un hombre ... así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron". Nótese que, en el versículo 14, Pablo traza un contraste, más bien que un paralelo, entre el pecado de Adán y el de sus descendientes. Adán y Jesús se representan como encabezando dos grupos en la humanidad, con ramificaciones para todos los que se identifican con ellos. Sin embargo, no toda la humanidad fue hecha culpable automáticamente por el pecado de Adán, del mismo modo que no todos serán salvos automáticamente por la justicia de Cristo - ambos grupos están compuestos de personas que también han participado en lo que su dirigente inició. El pecado entró en el mundo por medio de un acto de Adán, pero la muerte se extendió a todos porque "todos pecaron" (vers. 12), de la misma manera que la justicia de Cristo se extiende a los "que reciben la gracia y el don" (ver. 17) - toda la humanidad es colocada en un grupo o en el otro parcialmente por medio de su propia participación. ¿Por qué "entró" el pecado en el mundo por medio de Adán, si Eva fue la primera en cruzar la línea?

La doctrina del "pecado original" condujo al bautismo de los recién nacidos, doctrinas innecesarias acerca de María, y mucha confusión a lo largo de los siglos. Más bien que una idea no bíblica de culpa/corrupción universal y heredada que requiere términos teológicos inventados y toda suerte de contorsiones exegéticas para que las excepciones (Abel, Set, Enoc, Noé, Job, etc.) y problemas posteriores pudieran manejarse, ¿no sería mejor atenerse a los términos y las afirmaciones bíblicas?


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