LA MUERTE Y EL INFIERNO

Robert K. Sanders

Traducido de Truth or Fables

(Nota del traductor: A menos que se indique lo contrario,
los textos bíblicos en español han sido tomados de la versión Reina-Valera, revisión de 1960
)
.


INTRODUCCIÓN

  1. Una persona justa ha muerto. ¿Está disfrutando ahora mismo de los placeres del cielo?
  1. ¿Están los muertos siendo ahora mismo atormentados en el infierno?
  1. ¿Pueden las personas en el purgatorio ser liberadas mediante la oración?
  1. ¿Todas las personas muertas permanecen dormidas en sus tumbas hasta la resurrección en la Segunda Venida de Cristo?
Obviamente, todos estos conceptos no pueden ser bíblicamente correctos. La manera en que entendamos lo que sucede cuando morimos PODRÍA afectar nuestra idea de Dios y nuestra relación con él, y quizás hasta nuestra salvación. ¿Es Dios amoroso y compasivo, o un tirano vengativo? Muchos le temen a la muerte porque no entienden lo que la Biblia enseña. Esperamos que Ud. haga a un lado su actual punto de vista sobre la muerte y  permita que la Palabra de Dios hable a su corazón. Sería bueno que tomara nota cuidadosa de los términos bíblicos que describen la naturaleza del hombre, como se definen en hebreo y en griego, así como del significado del infierno.

Este no es un estudio exhaustivo de la muerte y el infierno. Cubrir todos los usos y situaciones en la Biblia requeriría un gran volumen de material, que Ud. podría no querer terminar de leer. Por lo tanto, he tratado de ser breve, y sin embargo, cubrir un amplio espectro de usos bíblicos, para ayudar a cualquier persona seria a entender el significado de la muerte y el infierno. Resplandecerá el AMOR de DIOS y su JUSTICIA al tratar con la familia humana. La muerte y el infierno son un misterio para muchos cristianos. Pero, cuando Ud. haya terminado de leer este tema completamente, la muerte y el infierno ya no serán más un misterio, sino un tema que Ud. disfrutará compartir con sus amigos y su familia.

Las definiciones bíblicas son del Diccionario Hebreo/Griego de Strong.

CONTENIDO

LA MUERTE
El Antiguo Testamento describe la muerte
El Nuevo Testamento describe la muerte
EL INFIERNO
Cómo comenzó
Conclusiones acerca de la muerte y el infierno


LA MUERTE

Dios crea al hombre:

Para entender la naturaleza del hombre, necesitamos ir al principio, cuando Dios creó al hombre, e identificar los términos que Dios usó para describir la naturaleza de la humanidad.

(Gén. 2:7) "Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida, y fue el hombre un ser viviente".

1. Polvo: El hombre fue creado del polvo. La palabra hebrea traducida como polvo, 6083. aphar, significa; desde H6080: "polvo (como pulverizado o gris); por eso, arcilla, tierra, lodo: -- cenizas, polvo, tierra, suelo, mortero, material pulverizado, basura".
La Biblia nos dice que el hombre está compuesto de los elementos de la tierra. La ciencia concuerda con esta declaración. Obsérvese, sin embargo, que en este punto el hombre no tiene inteligencia; es un alma muerta -- un ser muerto.

2. Aliento de vida: Dios sopló aliento de vida en la nariz del hombre. La palabra hebrea para aliento de vida, 5397. neshamah, significa; fr H5395 "un soplo, es decir, aire, o aliento vital".
El "aliento de vida" es el hálito que Dios insufló en el hombre para iniciar la vida. Es aire. No hay inteligencia en el aliento que Dios le da al hombre. La inteligencia del hombre comenzó con este aliento vital
.

3. Ser o alma viviente: La palabra hebrea para alma es, 5315. nephesh; de H5314; prop. "una criatura que respira".
Después de que Dios alentó al hombre, éste se convirtió en una "criatura que respira", una criatura inteligente. La Versión Reina-Valera llama al hombre "un ser viviente", y otras versiones lo llaman "alma viviente". Cuando se usa la palabra "alma", significa lo MISMO que "ser viviente". No hay ninguna diferencia. Cuando Dios creó al hombre, no le dio un alma, sino que el hombre vino a ser un ser viviente -- se convirtió en "alma viviente". La fórmula que Dios usó al crear al hombre es, pues: polvo + aliento de vida = ser viviente/alma viviente. Ni el polvo ni el aliento tienen ninguna conciencia ni inteligencia cuando se separan del cuerpo en la muerte. El alma no es nunca una entidad separada de una "persona" o un "ser".

¿Fue el hombre creado inmortal?

Algunos creen que el hombre fue creado con un alma inmortal (no sujeta a la muerte). ¿Es cierto esto? No. El hombre no fue creado inmortal, porque podía morir, y, en efecto, murió. Antes del pecado, la inmortalidad estaba basada en la obediencia a Dios y la participación en el fruto del "árbol de la vida", que estaba en medio del jardín de Edén (Gén. 2: 9). Después de que Adán y Eva pecaron, fueron expulsados del jardín y ya no tuvieron acceso al árbol de la vida, envejecieron, y murieron.

La muerte es lo opuesto a la creación:

Al morir, el hombre exhala su último aliento (el aliento de vida), se vuelve un ser muerto/un alma muerta, y su cuerpo retorna al polvo y a las cenizas.

Dios les dijo a Adán y a Eva:

Gén. 2: 17) "mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás".

Morir en Génesis 2: 17, del hebreo, significa: 4191. muwth; "una raíz prim.; morir, (ser digno de) muerte, destruir, morir, matar".

"Morir" no implica tener vida después de la muerte o tener vida en alguna otra forma, sino finalización, cesar de existir, estar muerto.

Satanás contradice a Dios:

(Gén. 3: 4) "Entonces la serpiente dijo a la mujer: 'No moriréis".

Cuando Dios dijo que morirían, quiso decir que morirían, que no continuarían viviendo después de muertos. Si continuaran viviendo en alguna otra forma después de muertos, la muerte no tendría significado. Satanás ha estado diciendo esta mentira desde entonces. Hay quienes van a los espiritistas, los médiums, y los adivinos para ponerse en contacto con los "espíritus" de sus seres queridos muertos u otros, para obtener información sobre sucesos futuros, o para averiguar lo que está sucediendo al otro lado después de la muerte. Dios prohibe esta práctica. (Deut. 18: 10, 11) "No sea hallado en tí quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos" (Ecle. 8: 7) "el mal del hombre es grande sobre él, pues no sabe lo que ha de ser; y cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?" (Isa. 8: 19) "Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?"

Los muertos están dormidos y no pueden predecir el futuro. Entonces, ¿quién representa a los muertos en las sesiones espiritistas? Satanás, el mentiroso, que nos dice que los muertos no están realmente muertos.

El Antiguo Testamento describe la muerte

Observe que en los siguientes textos bíblicos a la muerte se la describe como "un sueño", en el cual los muertos no son conscientes del mundo que los rodea.

El polvo y el espíritu:

(Ecle. 12: 7) "y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio".

La palabra hebrea para espíritu, 307. ruwach; desde H7306; significa "viento; por similitud, aliento, es decir, una exhalación sensible (o hasta violenta); fig. vida, insubstancialmente; aire".

A causa de que el espíritu retorna a Dios al morir el hombre, algunos han llegado a la conclusión de que el espíritu es la conciencia de una persona, sus pensamientos. Eclesiastés nos dice que, en la muerte, el cuerpo regresa al polvo, lo cual es obvio, pero que el espíritu, que es invisible para nosotros, y regresa a Dios cuando morimos, es la última exhalación de aliento o aire. Al morir, el aliento o aire del hombre no tiene inteligencia ni conciencia.

Los muertos nada saben:

(Ecle. 9: 5) "Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido".

Este texto enfatiza dos cosas: 1. Los muertos no saben nada. 2. No tienen más paga (o recompensa).


Los pensamientos de una persona perecen cuando muere, lo cual hace imposible que alabe a Dios en el cielo y se encuentre con los seres queridos que han partido antes que ella. Habiendo perecido sus pensamientos, ¿cómo puede experimentar los dolores del infierno al morir? Si alguna parte de una persona recibiera su paga al morir, ya sea en el cielo o en el infierno, eso contradiría lo que Dios dijo: "los muertos no tienen más paga". Por supuesto, esto se refiere a no más paga al morir. Después de la resurrección, los muertos recibirán su recompensa. Pero la Biblia es clara en que no se entregan recompensas al morir.

El hombre y los animales experimentan la misma clase de muerte:

(Ecle. 3: 19) "Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia, porque todo es vanidad". (Ecle. 3: 20) "Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo".

No hay diferencia entre la muerte del hombre y la de los animales. Todos tienen la misma respiración, todos van al mismo lugar: todos regresan al polvo. Ni el hombre ni los animales tienen inmortalidad al morir. Habrá una diferencia entre la muerte del hombre y la de los animales en la resurrección, porque al hombre se le promete inmortalidad, no así a los animales, pues Cristo Jesús murió por los pecados de la humanidad
.

Job sabía que vería a Dios en su carne:

(Job 19: 25-27) "Yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha ésta mi piel, en mi carne he de ver a Dios, al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí".

Job esperaba ver a su Redentor al fin de la historia de la tierra, después de que su piel fuera destruída y cuando él tuviera una nueva carne inmortal, lo cual tendría lugar en la resurrección. Job no esperaba ver a su Redentor al morir, sino en la resurrección, al fin del mundo.

Sueño en la muerte:

(Sal. 13: 3) "Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte" (Sal. 7: 5) "Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; huelle en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo." (Sal. 90: 5) "Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana -- " (Sal. 104: 29) "les quitas el hálito, dejan de ser y vuelven al polvo." (Sal. 104: 30) "Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra".

La muerte es un sueño. No es estar despierto. No es estar consciente de nada ni de nadie. Repetimos, la muerte ocurre cuando el aliento de vida es quitado. Dios da el aliento de vida/aire a la familia humana al nacimiento, como lo hizo en el Edén. Cuando Dios "les quita el aliento", mueren.

Los muertos no alaban a Dios:

(Sal. 115: 17) "No alabarán los muertos a Jehová, ni cuantos descienden al silencio".

Si los muertos van al cielo cuando mueren, ¿por qué no están alabando al Señor? ¡Pero los muertos no alaban al Señor, pues están "dormidos"!

Los muertos vivirán, sus cuerpos resucitarán:

(Isa. 26: 19) "Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos".

Isaías nos dice que los muertos resucitarán y vivirán (tiempo futuro). No están vivos en ninguna forma ahora, sino que vivirán y sus cuerpos resucitarán del polvo. Al despertar del polvo en la resurreccción, habrá gritos de júbilo. ¿Estará Ud. en ese grupo? Si Jesús es su Salvador del pecado, Ud. estará allí.

Descanso en la muerte:

(Isa. 57: 2) "Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios".
En la muerte, la mente está en paz. Si los salvados van al cielo cuando mueren, ¿estarían descansando cuando hay tanto que ver? El cielo será un lugar activo, con mucho que explorar. Por otra parte, ¿estarían tranquilos los santos en el cielo, viendo a sus seres queridos sufrir dolor, enfermedad, y toda clase de aflicciones?

Dormir en el polvo:

(Dan. 12: 2) "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua".

La Biblia nos dice que los muertos duermen en el polvo. No nos dice que están despiertos en el cielo o en el infierno.

El alma que pecare, ésa morirá:

(Eze. 18: 4) "He aquí todas las almas son mías; como el alma del padre, el alma del hijo es mía; el alma que pecare, ésa morirá".
Téngase presente que alma en hebreo es nephesh, que significa una criatura que respira. H5314; prop. "una criatura que respira". El alma no es una entidad separada de la persona viviente. El alma no es inmortal, sino que muere. Como está usada aquí, el alma es la persona viviente.

Enoc, Elías, y Moisés en el cielo:

Enoc: (Gén. 5: 24) "Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, pues le llevó Dios" (Heb. 11: 5) "Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios" .
Elías: (2 Reyes 2: 11) "Aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino".

Tanto Enoc como Elías fueron llevados al cielo sin ver muerte. Éstas no fueron experiencias fuera del cuerpo, sino que sus cuerpos enteros fueron llevados al cielo sin experimentar muerte.

Moisés: (Deut. 34: 5, 6) "Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, en frente de Bet-peor, y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy". Moisés murió y fue enterrado por el Señor en Moab. ¿Cómo es entonces que Moisés vino a Cristo durante la transfiguración, si estaba muerto y enterrado? Mat. 17: 3 "Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él". La respuesta se encuentra en (Judas 1: 9) "Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda".

Aunque la Biblia no usa la frase que indica que Moisés fue resucitado de la tumba, la inferencia ciertamente está allí. La disputa era "por el cuerpo de Moisés", lo cual indica que Satanás quería retener a Moisés en la tumba, y Miguel quería quitarlo de ella. Cuando los discípulos vieron personalmente a Moisés hablando con Jesús en el monte, seguramente estaban viendo el cuerpo resucitado de Moisés, y no su "espíritu" descarnado o su "alma" descarnada.

El Nuevo Testamento describe la muerte

El Nuevo Testamento usa el término griego "pneuma" para describir el espíritu del hombre, que es aliento y es aire. Usamos el término neumático cuando describimos herramientas que funcionan con aire, como taladros y martillos neumáticos, etc. La palabra griega "pneuma" significa lo mismo que la hebrea "neshamah", es decir, soplo, hálito.

El espíritu de Esteban, recibido:

(Hech. 7: 59) "Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, "recibe mi espíritu".

La palabra griega para espíritu es: 151. pneuma; de G4154; "una corriente de aire, es decir, soplo (ráfaga) o una brisa". Obtenemos nuestras palabras españolas "neumático" y "neumonía" de la raíz griega "pneuma". "Pneuma" significa simplemente "aire".

¿Qué es el espíritu que Esteban le pidió a Jesús que recibiera? Esteban le estaba pidiendo a Jesús que recibiera su hálito, que es el aliento de vida que Dios le había dado. Jesús no estaba recibiendo la conciencia de Esteban, sino su último soplo de aire/vida.

No muertos, sino dormidos:

(Mat. 9:24) "les dijo: 'Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme.' Y se burlaban de él".

¿Por qué llamó Jesús a la muerte de la niña un "sueño"? En el Antiguo Testamento, los judíos nunca enseñaban que las personas recibían su recompensa al morir, y muchos equiparaban la muerte con el destino final del hombre. Por ejemplo, los saduceos creían y enseñaban que no había resurrección. Este milagro de traer los muertos a la vida desde el sueño de la muerte no pasó inadvertido para la multitud. (Mat. 9: 26) "Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra".

Lázaro duerme, Lázaro está muerto:

(Juan 11:11-14) "Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy a despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto".

Jesús explicó la muerte de su amigo Lázaro diciendo que era un sueño, y que iba a despertarle. Si Lázaro hubiese estado en el cielo, ¿no estaría despierto? Jesús no hizo venir a Lázaro bajándolo del cielo, sino que lo llamó de la tumba. Lázaro salió de la tumba sin ningún testimonio de haber estado jamás en el cielo. Si Lázaro saliera de la tumba hoy día, los médicos, los reporteros, y los dirigentes religiosos le preguntarían: "¿Qué te pareció estar muerto? ¿Qué te pareció el cielo? ¿Hablaste con Dios? ¿Viste y hablaste con tus seres queridos y tus amigos en el cielo?" Lázaro no podría contestar estas preguntas, porque estaba dormido en la tumba y no sabía nada, hasta que Jesús le despertó del sueño de la muerte.

No todos dormiremos:

(1 Cor. 15:51, 52): "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y todos seremos transformados" .

Tanto Jesús como Pablo describieron la muerte como un sueño. ¿Se ha preguntado Ud. alguna vez por qué se compara la muerte con un sueño? En el sueño experimentamos en cierto modo lo que sucede en la muerte. Mientras dormimos, no tenemos conciencia del paso del tiempo. Tenemos que abrir los ojos y mirar el reloj para ver cuánto tiempo hemos estado durmiendo. La muerte es lo mismo. Los muertos no se dan cuenta de cuánto tiempo han estado dormidos hasta que Jesús les despierte en la resurrección. Los muertos no tendrán conocimiento de lo que ocurre mientras están muertos, de la misma manera que el que duerme no tiene conocimiento de lo que sucede en el mundo mientras está dormido. Cuando Adán y Eva sean llamados de sus tumbas en la resurrección, y abran sus ojos, les parecerá que han cerrado sus ojos sólo por un momento.

Esto mortal se vista de inmortalidad:

(1 Cor. 15: 53 - 55) "Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

La inmortalidad no es algo que el hombre posee, sino algo que "se pone" (como una ropa). La inmortalidad no se le concede al hombre al morir, sino que se la da Dios en la resurrección. La inmortalidad se les da sólo a los santos, nunca a los impíos, como se dice en
(Juan 3: 16): "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna".
Los que aseguran que el hombre tiene la inmortalidad ahora, o que cualquier parte del hombre es inmortal (como su "alma", por ejemplo), están en desacuerdo con Dios. No hay ni un versículo en la Biblia que nos diga que el hombre tiene un alma inmortal. Repetimos, el significado de "alma" es una persona que respira, y no algo que ha abandonado a una persona muerta.

Sólo Dios es inmortal:

(1 Tim. 6:16) "el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible: a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno".

En la Biblia, Dios es el único que tiene inmortalidad ahora. Ni una sola persona, ni siquiera una parte o un trozo de una persona, es inmortal ahora.

La resurrección de Jesús:

(Mat. 28:7) "E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho".


En la resurrección de Jesús, él se levantó de los muertos, y salió de la tumba. No bajó del cielo, porque no había estado allí.

Jesús no fue al cielo al morir:

(Juan 20:17) "Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios".


Después de su resurrección, Jesús dijo claramente que todavía no había ido al cielo. Más bien, después de que resucitó de los muertos, estuvo listo para regresar a su Padre en el cielo.

David todavía está en la tumba:

(Hechos 2: 29) "Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepultura está con nosotros hasta el día de hoy".

(Hechos 2: 34) "Porque David no subió a los cielos, pero él mismo dice: 'Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra'".

Pedro afirma claramente que David no ascendió al cielo al morir, y que todavía estaba en la tumba en los días del apóstol. Habría sido fácil para Pedro decir: "¡El cuerpo de David está en la tumba, pero su alma/espíritu está disfrutando de los placeres del cielo!" Pero ni un sólo escritor bíblico ha afirmado que los muertos están vivos en el cielo, porque los muertos están dormidos en sus tumbas.

Partir y estar con Cristo:

(Filip.1: 20 - 23) "Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte". Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. "Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros".

Pablo estaba en cadenas en la prisión cuando escribió esta carta a los santos en Filipos. Pablo no sabía cuándo ocurriría su muerte. Daba su testimonio acerca de su vida y de su muerte para confortar a los santos. Pablo decía que "Cristo sería magnificado en su cuerpo en la vida y en la muerte", versículo 20. La obra fructífera (NIV) era el testimonio de Pablo en favor de Cristo, y el morir sería ganancia. ¿Qué ganaría Pablo con su propia muerte? Sus trabajos habrían terminado, y en la muerte todavía estaría dando su testimonio, por medio de la vida que había vivido, a aquéllos que dejaba atrás.

En el versículo 23, Pablo está considerando dos alternativas y no sabe cuál escoger. Primero está su deseo de "partir y estar con Cristo", que es mucho mejor para él personalmente. ¿Partir y estar con Cristo es mucho mejor que qué? Mejor que vivir en este mundo. Pablo no estaba diciendo que quería morir y que esperaba ir inmediatamente al cielo para estar con Cristo. Pablo estaba diciendo que, entre vivir en la tierra y estar con Cristo, él prefería "partir y estar con Cristo". ¿No es verdad que la mayoría de los cristianos preferirían partir y estar con Cristo que vivir en este mundo miserable y envejecer con el dolor y la enfemedad, y luego morir? Pablo podría muy bien haber estado pensando en las experiencias de Enoc y Elías, que fueron trasladados al cielo sin ver muerte. En 1 Corintios 15: 51-54, Pablo dice que él sabía que los muertos no serían resucitados ni se volverían inmortales sino hasta la "final trompeta" a la segunda venida de Cristo.

En el versículo 24, la conclusión de Pablo es: "pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros". ¿Por qué? (Filip. 1: 25) "Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe" .

La conclusión de Pablo es que era mejor que él permaneciera (con ellos en el cuerpo) para beneficio de los de la fe que partir (con su cuerpo al cielo). Si Pablo hubiera estado diciendo que deseaba morir y en la muerte ir al cielo, estaría contradiciendo su enseñanza de que los muertos no saldrán de sus tumbas sino hasta la resurrección.

Traerá con Él a los santos:

(1 Tes. 4: 13) "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza" Vers. 13: La muerte es llamada un sueño. Además, ¿por qué les diría Pablo que no se "entristecieran" si al morir ya estaban en el cielo? La "esperanza" es la de estar "despierto" a la Segunda Venida para ser vestido de inmortalidad. Esto no ocurre cuando morimos. (Tito 2: 13). "aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo." La muerte no es la "esperanza bienaventurada". La Segunda Venida de Cristo lo es, y nosotros la aguardamos.

( 1 Tes. 4: 14): "Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él". ¿Qué significa esto de que Dios traerá con Jesús a los que durmieron? ¿Significa que Jesús va a traer a los que durmieron (los muertos) del cielo a la tierra, que él abrirá las tumbas y los muertos que él trae van a verse a sí mismos saliendo de las tumbas? ¡Ridículo! Jesús traerá de sus tumbas a los santos que duermen, les dará inmortalidad, y los llevará con él al cielo.

(1 Tes. 4: 15) "Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron".

Vs. 15: Este versículo remacha el clavo diciendo que los muertos "no precederán" (no irán antes que) a los vivos cuando mueran. A la Segunda Venida de Jesús, todos los salvos que estén durmiendo en sus tumbas irán al cielo al mismo tiempo que los santos vivos.

El infierno

El infierno es la tumba:

En el Antiguo Testamento de la King James Version (KJV) [en inglés - N. del T.] , el infierno es llamado la tumba y en algunas ocasiones la tumba es llamada la tumba. El infierno es también un lugar de destrucción, lo cual se discutirá más tarde.

Hebreo, 7585. Seol. de H7592: "el hades o el mundo de los muertos (como si fuera un lugar de retiro subterráneo), incluyendo sus accesorios y residentes:-tumba, infierno, fosa".

Ejemplo:

(Sal. 16: 10, KJV) "Porque no dejarás mi alma en el infierno, ni permitirás que Tu Santo vea corrupción".
(Sal. 16: 10, NIV) "porque no me abandonarás en la tumba, ni dejarás que Tu Santo vea corrupción".

Obsérvese que la KJV usa los términos alma e infierno. La NIV, refiriéndose al alma, usa "me" y "tumba" en vez de "infierno". Esto concuerda con el hebreo en que el alma es una persona completa y que el infierno es la tumba. Por lo tanto, cuando las personas/almas mueren, van, no a un infierno ardiente, sino simplemente a la tumba. En el Nuevo Testamento, a la tumba se la llama la tumba:

Palabra griega para tumba: 3419. mnemeion; de G3420; un recordatorio, es decir, un cenotafio (lugar de internamiento):- - sepultura, tumba, sepulcro.

El Nuevo Testamento no usa infierno para referirse a la tumba, sino como castigo para los impíos después de la resurrección. Griego: 1067. geena; del hebreo [H1516 y H2011]; "valle de (el hijo de) Hinnom; gehenna (o Ge-Hinnom), un valle de Jerus., usado (fig.) como el nombre del lugar (o estado) de castigo:-- infierno".

El rico y Lázaro:

(Lucas 16: 19-31): "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos".

¿Es la historia del rico y Lázaro una parábola que enseña una lección, o es una historia verdadera que representa con exactitud lo que ocurre cuando morimos? Sometamos a prueba esta historia para ver qué es lo cierto.

Heb. 11: 10 "Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos , cuyo arquitecto y constructor es Dios" Heb. 1: 13 "Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra".

Jesús no estaba enseñando que la recompensa se recibe al morir, sino que, si  la gente no quería escuchar a Moisés, ¿cómo escucharían a alguien levantando de entre los muertos? Con estos hechos en mente, esta historia es simplemente otra de las muchas parábolas de Jesús. En esta parábola, el infierno no se define como un lugar de castigo al fin del mundo, sino la tumba.
Infierno, del griego; 86. hades; de G1 "(como una partícula negativa) y G1492; prop. invisible, es decir, "Hades" o el lugar (estado) de las almas que han partido:- tumba, infierno".

Siendo el infierno el castigo al FIN del mundo:

La palabra griega para infierno, que significa castigo al fin del mundo
: 067. "geena; del hebreo. o [H1516 y H2011]; valle de (el hijo de) Hinnom; gehenna (o Ge-Hinnom), un valle de Jerus., usado (fig) como el nombre del lugar (o el estado) de castigo eterno:-infierno".

Discutiremos el el significado del castigo eterno un poco más tarde. Pero nótese que cuando se usa el término infierno para el castigo de los malvados al fin del mundo no se refiere a la tumba donde una persona va al morir.

La cosecha al final del tiempo:

(Mat. 13: 36-43):"Acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo él les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga".

(Mat. 13: 49, 50) "Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes" .

Jesús usa otra parábola en Mateo 13 para enseñar que los justos y los impíos son separados al fin del tiempo, y los malos son echados en el fuego en ese momento. La Biblia no enseña que existe un infierno ardiente en la actualidad.

(Mat. 5: 29) "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de tí; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno".

Note que Jesús estaba enseñando que "todo el cuerpo" sería echado en el infierno. ¿Está todo el cuerpo en la tumba, o está en algún infierno ardiente ahora? Obviamente, no está en ningún infierno ardiente ahora. Si el alma del hombre entra al infierno al morir la persona, como algunos afirman, ¿por qué era necesaria la advertencia de que el cuerpo podría ser echado en el infierno? Además, como hemos mostrado, cuando una persona muere, el "alma" no queda viva; por lo tanto, no podría sufrir.

El juicio antes del castigo:

Pedro nos dice que los impíos, y aun la tierra, son guardados para el "Día del Juicio" para ser destruídos por medio del fuego. Esto significa que hay un Día del Juicio antes de que los impíos sean destruídos por el fuego. Esto también nos dice que, puesto que los impíos no han sido juzgados todavía para que reciban su castigo, no podrían estar actualmente en los tormentos del infierno.

(2 Ped. 2: 9): "Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio".
(2 Ped. 3: 7) "Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos".

¿Qué es el castigo eterno?

Castigo eterno no es castigo que durará eternamente, sino un castigo que es completado para los impíos. Los impíos serán destruídos completamente. Éste es su castigo eterno. Jamás regresarán al pecado y a hacer lo malo otra vez. La palabra griega para infierno, o castigo al fin del mundo, es: 067. "geena; del hebreo. o [H1516 y H2011]; "valle de (el hijo de) Hinnom; gehenna (o Ge-Hinnom), un valle de Jerus., usado (fig.) como el nombre del lugar (o estado) del castigo eterno:-- infierno".

Los impíos son convertidos en cenizas:

Malaquías nos dice que los impíos serán destruídos completamente por el fuego, sin dejar ni raíz ni rama, y se cxonvertirán en cenizas bajo las plantas de los pies de los justos. Esto ilustra la total aniquilación de los impíos en el fuego del infierno el final del tiempo, no un castigo que durará eternamente.

(Mal. 4: 1 - 3) "Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos".

Destrucción eterna:

(2 Tes. 1: 7- 9) "Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluídos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder".

Observe que el castigo por medio del fuego es destrucción eterna. Cuando un edificio es consumido por el fuego, y no es reconstruído, la destrucción del edificio es permanente, pero el edificio no sigue ardiendo por la eternidad. Tal como nos lo dice Malaquías, los malos serán reducidos a cenizas; no arderán para siempre.

Sodoma y Gomorra, ejemplos de fuego eterno:

(Judas 1: 7) "Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno".

No puede haber descripción más clara del castigo por medio del fuego eterno, que es un ejemplo de lo que tendrá lugar al final del tiempo. El fuego eterno se apagó después de que los impíos y sus ciudades fueron destruídos. Las ciudades y los impíos no están ardiendo hoy, sino que fueron destruídos completamente. Son cenizas bajo los pies de la gente.

El lago de fuego:

Después de la Segunda Venida de Cristo, los impíos son traídos del Hades (la tumba) para ser juzgados y ser lanzados al lago de fuego, que es "la muerte segunda". Este hecho explica claramente que, al morir, los impíos no son juzgados y que, por lo tanto, no están siendo castigados en el lago de fuego actualmente, como algunos creen.

(Apoc. 20: 13, 14) "Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y  la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda".

(2 Ped. 3: 10 - 12) "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!" .


Cuando Jesús vuelva por segunda vez, destruirá completamente los cielos y la tierra. No habrá más muerte, ni tumbas, ni castigo.

Nuevos cielos y nueva tierra:

(2 Ped. 3: 13) "Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia".

(Apoc. 21: 1) "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no es".

La nueva tierra será el hogar de los salvados, no un infierno que arda eternamente para los impíos, como creen algunos. La Santa Ciudad, la Nueva Jerusalem, baja del cielo a esta tierra, y los impíos rodean la Santa Ciudad, y Dios envía fuego del cielo para destruirlos. (Apoc. 20: 9) "Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió". Si existe este infierno ardiente y eterno en el cual agunos creen, ¿quiénes son los que rodearán la Santa Ciudad? ¿Los santos que están en la Ciudad van a tener que caminar a través del fuego del infierno para llegar a la Nueva Tierra que Dios ha creado? ¿Los santos verán y oirán los alaridos de tormento de sus seres queridos cada vez que entren y salgan de la Santa Ciudad? ¡No!

Dios es justo:

(Eze. 18: 32) "Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis".

Cuando los impíos sean destruídos por medio del fuego, que es la segunda muerte, Dios no se complacerá en ello. Jesús los amó a todos y murió por ellos, pero no le aceptaron como su Salvador. Si Ud. tuviera un hijo descarriado y asesino, aunque Ud. lo amara, odiaría lo que él hizo y sabría que su castigo es justo, porque no se le podría permitir continuar andando por las calles matando gente. Usted no encontraría placer al ver al estado ejecutarlo.

Pero, ¿querría Ud. ver a su hijo torturado por sus crímenes por toda la eternidad? ¿Sería eso justicia? Por supuesto que no sería justicia, sino crueldad. Pero muchos acusan a Dios de ser un Dios injusto, no un Dios de Amor, que tortura a nuestros seres queridos por toda la eternidad. Nos encogemos de horror cuando vemos personas torturadas por maníacos, y personas como Hitler, y soldados en la guerra con sus cautivos. Vemos cuán atroces son con otros seres humanos, y sin embargo algunos dicen que nuestro Dios de amor hace eso mismo con sus cautivos, no hasta que mueren, sino que los mantiene vivos para atormentarlos con fuego. Dios dice con mucha claridad lo que sucede a los pecadores: (Rom. 6: 23) "Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." Dios no da el don de la vida eterna a los pecadores, les da la muerte eterna. La muerte no es vida, y la vida eterna no es la muerte en el infierno.

Si Caín fue al infierno al morir por haber matado a su hermano Abel, habría estado en tormentos por más de 6000 años por el pecado de asesinato. Pero una persona que asesina a otra el día antes de que el Señor regrese también será sentenciada a un infierno eterno. Caín sería torturado por el mismo crimen de asesinato por 6000 años más que la persona que cometió asesinato el día antes de que el Señor regresara. ¿Puede Ud. decir que Dios es justo mediante esta teoría del infierno? ¡Usted no aceptaría esta clase de justicia en nuestro sistema legal, pero acepta esta falsa enseñanza para desacreditar a nuestro Dios de Amor. Esta creencia convierte a nuestro Dios en un Dios de odio y venganza. Representa a Dios como a un monstruo.

Las enseñanzas satánicas de la Muerte y el Infierno han sido usadas por ministros del evangelio para llevar a los pecadores a la cruz. En vez de aceptar a un Salvador amoroso y recibir el gozo de la vida eterna, los individuos han aceptado a Cristo por temor al tormento eterno. Estos pastores usan el temor para aumentar el número de miembros en sus iglesias e impedir que se vayan. Durante los funerales, estos pastores han confundido las mentes de los presentes haciéndoles creer que sus seres queridos están en el cielo ahora. Estos pastores se convierten en jueces que deciden quié va al cielo y quién va al infierno. ¡Nunca he visto a un pastor llevar a una persona al infierno mediante la predicación, aunque el muerto no haya sido cristiano! ¿Se ha preguntado Ud. alguna vez por qué el pastor, en los funerales, de alguna manera siempre predica para llevar a los muertos al cielo?

El purgatorio y el limbo:

Éstas son enseñanzas no bíblicas de la Iglesia Católica Romana. El purgatorio y el limbo no se encuentran en la Biblia. Definiciones del Diccionario de Webster.

Purgatorio: "purgatorio n., pl. ries, adj. -n 1. (esp. en las creencias Católicas Romanas) un lugar o estado después de la muerte en el cual las almas penitentes son purificadas de sus pecados veniales, o sufren el castigo temporal que todavía falta por los pecados mortales no perdonados, de esta manera preparándose para el cielo. 2. cualquier condición o lugar de castigo, sufrimiento, o expiación temporal. -adj. 3. que sirfve para limpiar, purificar, o expiar".

La Iglesia Católica enseña que el "purgatorio" es un lugar entre el cielo y el infierno, donde las almas de los que todavía 'no son perfectos' van para ser purificadas.

Limbo: "limbo 1 n., pl. bos. 1. (a menudo mayúscula) una región en la frontera del cielo o del infierno en la enseñanza Católico Romana, que sirve como morada después de la muerte de bebés no bautizados y de los justos que han muerto antes de la venida de Cristo. 2. un lugar o estado de olvido para personas o cosas que han sido hechas a un lado, olvidadas, o demasiado viejas. 3. un lugar o estado intermedio, de transición, o a medio camino. 4. un lugar o estado de prisión o confinamiento".

Ni el purgatorio ni el limbo son doctrinas aceptables, pues están basadas en las enseñanzas tradicionales de la Iglesia Católica, no la Palabra de Dios. No hay un sólo texto en las Sagradas Escrituras que nos diga que Dios purga, purifica, o perdona pecados después de la muerte. Son los vivos los que reciben el perdón de los pecados. (1 Juan 1: 9) "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad".


De cómo la idea de la vida después de la muerte llegó a la iglesia:

Cómo Comenzó

Por Ron Burnham

Pastor de la Iglesia de Dios Séptimo Día, Meridian, Idaho

Publicado en Acts, febrero de 1996


"La inmortalidad del alma" tiene sus raíces en el paganismo griego. (Consideremos paganos a los que no son verdaderos seguidores de Dios.) Exaltaban la mente, y veían el cuerpo como una celda que guardaba cautiva el alma hasta que era liberada al morir.

Platón (428-348 AC) influyó más que cualquier otro griego en el rumbo que tomó el cristianismo. Su obra, "Phaedo", trata de la inmortalidad del hombre, y se le considera un clásico. La Enciclopedia de la religión y la ética, tomo 1, pág. 545, dice: "La mayor fuerza que trabaja a favor de una aceptación general de la creencia en la inmortalidad natural ha sido la influencia dominante del platonismo en las primeras etapas del desarrollo de la doctrina cristiana".

Aaron Ellis escribió: "La idea del estado separado del alma fue importada al cristianismo de la antigua filosofía griega. En el cristianismo posterior, las almas que habían partido eran vistas como las sombras de Homero y los griegos". (La Biblia vs. la Tradición, pp. 297-298).

La absorbente cultura griega les resultaba natural a estos primeros cristianos. Muchos de ellos eran conocidos como "helenistas". No eran griegos, sino personas influídas por la cultura y el idioma griegos (Hech. 6: 1). Los escritores de los siglos segundo y tercero querían que sus vecinos paganos vieran cuánto sentido tenía la fe en la Palabra de Dios, así que comenzaron a mezclar la verdad bíblica con la filosofía griega. Palabras que mostraban sus diferencias eran intercambiadas por palabras con las cuales los paganos se sentían más cómodos. A estos primeros escritores se les conocía como "los padres de la iglesia". He aquí algunos de ellos.

1) Atenágoras de Alejandría (127-190 DC) era un filósofo griego convertido, pero se adhería a los pensamientos de Platón acerca de la naturaleza del hombre.

2) Tertuliano de Cartago (160-240 DC) enseñaba con vehemencia que el alma es inmortal.

3) Agustín (354-430 DC) escribió un libro dando dieciséis razones para la inmortalidad del alma, antes de convertirse al cristianismo.

4) Tomás de Aquino (1225-1274), uno de los teólogos católico-romanos más conocidos, continuó la enseñanza de Platón de que el alma es inmortal, pero llevó la idea a su fin lógico, cuestionando el juicio. "Si hay juicio, fue sólo una reafirmación".

La "inmortalidad condicional" (la creencia de que el hombre no es naturalmente inmortal sino que la inmortalidad depende de otros factores) parece desaparecer de todos los escritos entre los siglos cuarto y deciséis.

Froom, en Conditionalist Faith [Fe condicionalista], tomo 2, pág. 1052, escribió: "Hasta donde se sabe ahora, Lactancio de Nicodemia en Asia Menor (250-330) fue el último teólogo cristiano prominente en sostener esta verdad, que desde entonces quedó sumergida en el esfuerzo religioso".

La "inmortalidad condicional" no fue vista nuevamente sino hasta la "reforma" del siglo dieciséis, cuando Martín Lutero dijo: "Permito que el papa haga artículos de fe para sí mismo y para sus fieles, tales como que ... el alma es inmortal, con todas esas monstruosas opiniones que se encuentran en el estercolero de los decretos". (Ibid., pág. 73-74).

Tyndale y otros se unieron a Lutero en decir que "los muertos permanecen muertos hasta la resurrección". Los "anabaptistas" eran parte del grupo que apoyaba a Lutero. Se les dio este nombre porque no creían en el bautismo de los infantes. Aunque las tradiciones pueden ser un área muy sensible cuando se trata de hacer cambios, parecían dispuestos a comparar sus creencias con las Escrituras, esperando agradar a Dios.

Juan Calvino (1509-1564), un católico romano que se convirtió en uno de los protestantes más influyentes de todos los tiempos, se adhería a gran parte del pensamiento romano y platónico. Más que ningún otro, Calvino hizo aceptable para los protestantes el creer el punto de vista tradicional que se sostiene en la actualidad, que el alma del hombre recibe su recompensa inmediatamente después de morir.

Las raíces griego-platónicas de Calvino son obvias. Después de discutir la inmortalidad del alma, aprueba a Platón diciendo que es, "no sólo agradable, sino también útil" como maestro en esta área del conocimiento. (Gath, Death: Meaning and Mortality, pág. 118).

¿Recuerdan ustedes el pensamiento griego/platónico de que el cuerpo es una prisión para el alma y que no la libera sino hasta cuando la persona muere? Las siguientes observaciones de Calvino no nos hacen maravillarnos de lo que cree: "El cuerpo, que se descompone, retiene el alma y, confinándola dentro de una morada terrenal, limita grandemente las percepciones de ella. Si el cuerpo es la prisión del alma, si la morada terrenal es una especie de grilletes, ¿cuál es el estado del alma cuando es liberada de esta prisión y de estos grilletes? ¿No es restaurada a sí misma, y completada, por decirlo así, de manera que podemos realmente decir que todo lo que ella gana lo pierde el cuerpo? ... Pues entonces el alma, habiéndose sacudido toda clase de contaminación , es verdaderamente espiritual, de modo que consiente a la voluntad de Dios, y ya no está sujeta a la tiranía de la carne, viviendo así en tranquilidad, con todos sus pensamientos fijos en Dios".


Conclusión de la muerte y el infierno

La muerte es un sueño.
Los muertos no saben nada.
Al morir, los muertos no van ni al cielo ni al infierno.
Los muertos permanecen en sus tumbas hasta la resurrección.
El fuego del infierno ocurre al fin del mundo, y no está teniendo lugar ahora.
Los impíos serán totalmente consumidos por el fuego, hasta convertirse en cenizas.
Las llamas del infierno se apagarán, y Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva.
El juicio y el castigo de los impíos ocurren al fin del mundo.
Dios es justo y un Dios de amor. Dios no atormenta a las personas por toda la eternidad.
No hay tormento eterno en el infierno.
La inmortalidad del alma se originó en creencias paganas.
Crea en la Palabra de Dios, no en las enseñanzas satánicas predicadas por los pastores.

(Apoc. 20: 5) "Los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección".
(Apoc. 20: 6) "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años".

Copyright © 1999 Robert K. Sanders


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