DESENMASCARANDO
EL ESPÍRITU SECTARIO


Samuel Pestes

Traducido de Proclamation!
Edición de Enero - Febrero 2006



Una secta es una estructura diseñada para encerrarlo a uno en una caja religiosa o psicológica. Una secta erige muros completamente alrededor de uno, ostensiblemente para protegerlo del peligro. Una vez dentro de esos muros, la persona se ve a sí misma como "uno de los de adentro". Y se refiere a los demás como "los que están afuera". Uno se encuentra en un mundo de "nosotros" y "ellos". ¿Resultado? Aislamiento y un falso sentido de seguridad sumergido en un sentido de justicia propia, que se expresa por un ego que tiene que "estar en lo correcto" a cualquier precio.

Este fenómeno está más extendido de lo que podamos creer, y describe la situación en los días de Cristo. Al construir un sistema para protegerse del error, los líderes religiosos de Jerusalén se volvieron insensibles a todo lo que no encajase dentro de su estructura. Cuando Jesús vino a ampliar sus horizontes y a introducirles a una realidad espiritual que estaba más allá de la lógica humana, lo sacaron de sus mentes y cerraron la puerta. El nuevo enfoque de Jesús no encajaba dentro de la caja religiosa de ellos. Cuando les indicó que había mucha realidad más allá de su limitado horizonte, se llenaron de pánico. Su seguridad fue socavada. Líderes y seguidores por igual estaban convencidos con "autoridad bíblica" de que poseían la verdad última. Tenían los escritos de los profetas. Tenían las promesas de Dios. ¡"Sabían" que estaban en lo correcto! O Jesús encajaba dentro de su caja hermética, o era dejado fuera como un extraño. ¡Caso cerrado!

Las pistas sectarias identificadas
  1. Tenga cuidado con los promotores de religión o negocios que no se identifican de frente.
  2. A menudo usan la Biblia para ocultar sus verdaderos objetivos.
  3. Tienden a controlar la información bloqueando o disminuyendo la importancia de cualquier fuente que pueda cuestionar la validez de sus doctrinas.
  4. Las tácticas atemorizantes y la inseguridad son fundamentales para su éxito.
Yo fui criado en un hogar cristiano, en que nuestros padres nos enseñaron a amar al Señor y a pensar por nuestra propia cuenta. Examinen todas las cosas a la luz de la palabra de Dios, se nos decía. La mayoría de nuestros vecinos eran cristianos nominales que no permitían que la religión interfiriera con sus placeres. Como resultado, me encontré un poco solo porque no me sentía cómodo participando en sus ruidosas parrandas. Éramos vecinos, pero yo simplemente no encajaba, por mucho que lo intentara.

Decidí servir al Señor haciéndome ministro del evangelio y matriculándome en una universidad ASD, donde recibí mi título de licenciado en teología. Al principio, fue un placer ser aceptado como miembro del "club". Sin embargo, mis padres me habían enseñado que no debía usar la Biblia como una herramienta para sustentar mis creencias, sino más bien como una mina de oro de la verdad para ser explorada con una mente abierta. Pronto noté lo que parecían discrepancias entre algunas de las enseñanzas de aquella denominación y lo que la Biblia parecía decir. Cuando pregunté en relación con algunos de esos problemas, me refirieron a Ellen White, sobre cuyos escritos estaba estructurada aquella iglesia.

Las respuestas a todas las preguntas debían encontrarse en los escritos del "espíritu de  profecía". (En la actualidad, los adventistas tratan públicamente de evitar recurrir a Ellen White como la "autoridad final", pero, ni las doctrinas ni la dependencia de los adventistas de las interpretaciones de ella han cambiado). Ahora, cuando miro hacia atrás, apenas puedo creer que yo hubiese ignorado todas las señales de alarma durante tantos años. Si la autoridad me hubiera dicho que lo negro era blanco, entonces yo "habría sabido" que lo negro era realmente blanco, a pesar de lo que me decían los ojos. He aquí algunas de las técnicas que usaban (y todavía usan) para apoderarse de gente sincera y retenerla.

Conectar a Ellen White con el "espíritu de profecía." (El espíritu de profecía es la persona del Espíritu Santo) que ellos ponen en un pedestal por encima de los santos ordinarios. Esto da sus escritos un aire de infalibilidad. Por medio de este truco para torcer la mente, los líderes asumen el papel de infalibles y responden sólo ante sí mismos.

Aislamiento. El aislamiento de otros cristianos se ve como una salvaguarda contra la contaminación espiritual. Tener culto con otros cristianos en sus iglesias el domingo hace a la gente vulnerable a la marca de la bestia. Los estudios bíblicos con personas de otras denominaciones deben ser evitados por temor a contaminar la mente con el error. Los maestros que hacen tales advertencias afirman que son custodios de todas las verdades esenciales para la última generación antes de la venida del Señor.

El temor era y continúa siendo hasta la fecha el motor que mueve a la denominación. Para solidificar su doctrina central y separadora en las mentes de los creyentes, enseñan que:
  • La asistencia a la iglesia el domingo es una institución pagana, y los que persisten en tener culto ese día recibirán la marca de la bestia de que habla Apocalipsis. 
  • Pronto, las leyes dominicales se promulgarán, y Satanás usará estas leyes para preparar el mundo para que reciba la marca de la bestia. Esta táctica de temor ha sido usada para ganar conversos para la denominación desde la década de 1840. Los líderes ignoran el hecho de que las leyes dominicales no impediría que los poderosos proponentes judíos y otros grupos que prefieren tener culto los sábados ir a la iglesia ese día. Si tales leyes realmente se promulgaran, simplemente declararían el domingo como día de fiesta nacional, pero no obligarían a la gente a trabajar en sábado, ni el viernes, ni en ningún otro día. Pero muchas víctimas inocentes de esta denominación confiarían sus vidas a la observancia del sábado por temor a recibir la marca de la bestia.
En ninguna parte de la Biblia está conectado el culto en domingo, o en ningún otro día que Dios haya creado, con la marca de la bestia. Esta táctica es el resultado de la lógica y la conjetura humanas. En esto tenemos un excelente ejemplo de cómo se usan las tácticas engañosas para hacer blanco en víctimas inocentes y paralizarlas. Los cristianos son llamados a considerar todos los días como el día del Señor (Rom. 14:5, 6).

La inseguridad de mi salvación fue probablemente la doctrina más dañina que tuve que superar. El temor al juicio final colgaba sobre nuestras cabezas todos los días. Se nos enseñaba que no podíamos estar seguros de nuestra salvación sino hasta que compareciéramos delante del juicio de Dios a la segunda venida de Cristo. Podemos arrepentirnos de nuestros pecados conocidos, pero jamás podríamos estar seguros de nuestra posición con Dios porque todavía podríamos tener algún defecto que no hemos confesado. Esta gente parece ignorar el hecho de que la muerte, la resurrección, y la ascensión de Cristo aseguran la salvación para todos los que ponen su fe en él.

El temor al rechazo de Dios era y continúa siendo una fuerza motora en el arsenal de esta iglesia. A pesar de que afirma lo contrario, la inseguridad impulsa a estas personas a luchar para demostrarle a Dios que le aman. Por eso, rcurren a rendir servicio de labios a una ley del pacto antiguo dada en Sinaí solamente para beneficio de una nación rebelde (Deuteronomio 5:2, 3).

Aunque la vieja escuela continúa promoviendo la santidad del sábado, hay una nueva tendencia teológica entre algunos eruditos ASD. Dándose cuenta de que la obervancia del sábado nunca se requirió de que el pacto antiguo fue clavado en la cruz, dicen que se ciñen al sábado sinaítico meramente como servicio de amor, con lo cual esperan impresionar a Dios al ir más allá de lo que Él requiere. ¿Cómo consideró Dios la "ofrenda de amor" de Caín? Véase Génesis 4:5 y Marcos 7:6,7. Las reglas de hechura humana crean una brecha en el cuerpo de Cristo al erigir muros entre los creyentes. Las ignorantes guías de la Sra. White acerca de lainterpretación bíblica, la dieta, y el aislamiento del cuerpo principal de Cristo han engendrado una subcultura que ha esclavizado a millones de personas inocentes. En Mateo 24:24, Dios advirtió que ocurrirían tales engaños en los últimos días.

Cuando la niebla se levantó

¿Qué quiso decir Jesús en Mateo 11:13 cuando dijo: "Todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan"?

Probablemente, la imagen más clara del paso de la era de la ley y la introducción de la nueva era de fe es el registro del monte de la transfiguración. En Mateo 17:1-8, vemos a Jesús, acompañado por Pedro, Santiago, y Juan, de pie sobre una alta montaña. De pronto, el hombre Jesús fue visto como quien realmente era - el Hijo de Dios en persona. En ese momento, el pasado, el presente, y el futuro fueron presentados a plena vista. Moisés, el mediador del pacto de la ley que apuntaba al Mesías venidero, apareció a un lado de su Señor. Al otro lado, estaba Elías, representando a todos los profetas que habían predicho la venida del mismo Mesías. Jesús, la figura central, presidía la escena.

Recuperándose de su sorpresa, los tres miraron otra vez, pero, para su asombro, tanto Moisés como Elías habían desaparecido. Allí, en el esplendor de la divinidad, había una figura - ¡sola! No necesitaba el apoyo de ningún hombre. No necesitaba ningún auxiliar humano. Entonces, desde el cielo, una voz resumió todo el mensaje del evangelio. Moisés, que gobernó por la ley, había cumplido su propósito. Elías, representando a los profetas, había terminado su misión. Sus misiones cumplidas, ambos se retiraron a las páginas de la historia. ¡Sólo Jesús permanece! ¡Dios mismo acababa de cerrar el pasado con un signo de admiración y un punto pus la antigua era había terminado!

¡Sin embargo, el eterno Jesús todavía estaba allí! Estaba de pie, solo, envuelto en la gloria y el poder de la divinidad. ¡Él es Dios, el principio y el fin! Él, el Creador y Redentor, reina. Entonces, desde el cielo, viene una voz que todavía resuena hasta el día de hoy: "Este es mi Hijo amado, en el cual me complazco. A Él oíd" (Mateo 17:5).

Desde ese momento en adelante, los apóstoles supieron que toda verdad es inherente a Jesús y vino por medio de él. Él abrió una ventana a los misterios de la eternidad. De allí en adelante, todo lo que Moisés había enseñado tenía que ser visto y entendido a través de los ojos de Jesús. Todo lo que los profetas habían predicho sólo servía para confirmar que Jesús, en verdad, era el Mesías prometido.

No nos acostumbremos tanto a la vida en prisión que temamos aventurarnos a la libertad que Jesús puso a nuestra disposición. Él vino para abrir las puertas de la cárcel y ponernos en libertad. La evidencia es clara. La decisión es nuestra.

"Pongamos nuestros ojos en Jesús, el autor y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios"
(Hebreos 12:2).

De vuelta arriba
 

Iglesia Adventista

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