¿SON LOS SERES HUMANOS ALGO MÁS
QUE CUERPOS VIVIENTES?

Colle
en Tinker

Traducido de la revista Proclamation
Julio - Agosto 2008

"Yo solía pensar que los milagros de Jesús eran como los sanamientos que hacían los discípulos", me dijo mi amiga Rosalie mientras yo sostenía el teléfono con una mano y retiraba flores viejas de las plantas de mi patio con la otra. ¿Sabes? Jesús podía hacer manifestaciones sobrenaturales por el poder externo del Espíritu Santo".

"¡Exactamente!", exclamé, dando unos pasos ahora mientras seguía su tren de ideas.

"Yo no creía que hiciera milagros por su propio poder interno porque era Dios", continuó.

Ciertamente. Ambas nos dábamos cuenta de que habíamos creído que Jesús no tenía ninguna ventaja que nosotros no tuviéramos. Ciertamente, Jesús era "plenamente Dios", pero habíamos crecido creyendo que Él había hecho a un lado todo su "poder de Dios" para poder vivir exactamente como uno de nosotros. De hecho, se nos había enseñado que Jesús tenía que depender del Espíritu Santo para no pecar y que, porque Él, siendo como uno de nosotros, se mantuvo sin pecado dependiendo del Espíritu Santo, nosotros también podíamos hacerlo. (1)

El significado de "espíritu"

Entonces, ¿qué hacía a Jesús diferente de todos los demás? ¿Cómo puedo yo saber que él era Dios? ¿Cuál era la fuente del poder de Jesús? ¿Cómo evitaba pecar? Además, ¿se mantuvo Jesús sin pecar porque era sin pecado, o era sin pecado porque se las arregló para no pecar?

Hace algunos años, me di cuenta de que la interpretación adventista de "espíritu" subyace toda la confusión acerca de la naturaleza de Jesús y el hecho de que no pecó, así como el significado del hecho de que fuimos creados a imagen de Dios.

Al separarme del adventismo, he descubierto, contrariamente a lo que yo había entendido anteriormente, que el sábado y su papel en los acontecimientos del fin del tiempo en realidad no es la marca más distintiva del adventismo. Su definición de "espíritu" es lo que subyace a toda la interpretación adventista. La doctrina adventista de "espíritu = aliento" es fundamental porque define la interpretación adventista de qué son los seres humanos y quién es Jesús.

La palabra hebrea ruach y la griega pneuma son las palabras que subyacen la palabra española "espíritu". Literalmente, estas palabras se refieren a viento, aliento, o aire. Sin
embargo, en el contexto bíblico, estas palabras se refieren generalmente a algo diferente. En el Antiguo Testamento, la palabra ruach se refería con frecuencia al poder divino, aunque algunas veces también quería decir el espíritu humano. En el Nuevo Testamento, sin embargo, la palabra pneuma ocurre 379 veces. De esas ocurrencias, 250 se refieren al Espíritu Santo. Cuarenta veces, la palabra denota la parte de la personalidad humana que puede tener una relación con Dios. El resto de las apariciones de la palabra se refiere a espíritus demoníacos, impuros, malévolos, o celestiales. A pesar de que la raíz de la palabra significa literalmente aliento, aire, o viento, su uso contextual, particularmente el de pneuma en el Nuevo Testamento, denota claramente un componente no físico pero real de los seres humanos, la naturaleza esencial de Dios, y los seres angélicos. (2)

Comenzar por Dios

Tanto Ellen como James White enseñaban que tanto Jesús como Dios tenían cuerpos físicos literales. Ellen escribió: "He visto al adorable Jesús a menudo, que es una persona. Le pregunté si su Padre era una persona y tenía una forma como la de Él. Dijo Jesús. 'Yo soy la imagen expresa de la persona de mi Padre'". (3) James argüía que "el antiguo credo trinitario antibíblico" hizo que los "espiritualizadores" [los que declaraban que Dios es "Espíritu"] desecharan o negaran "al único Señor Dios y nuestro Señor Jesucristo". (4) Implícita en este argumento está la distinción que los White hacían entre Jesús y el Señor Dios, así como su clara negación de la Trinidad. Los White también sostenían que la doctrina de que Dios no tenía "ni cuerpo ni partes", como lo menciona el credo de los metodistas (5), era una herejía que "robaba toda la gloria del cielo" y "quemaba en el fuego del espiritismo" la "adorable persona de Jesús". (6)

La idea adventista de que Dios tiene cuerpo estaba también implícita en las obras posteriores de Ellen White, La Gran Controversia y Educación. "En el principio, Dios creó al hombre a semejanza de Dios, no sólo en carácter, sino también en forma y aspecto". (7) Escribió además: "Cuando Adán salió de las manos del Creador, tenía, en su naturaleza física, mental y espiritual, una semejanza con su Hacedor". 'Dios creó al hombre a su propia imagen'". (8) "Era, en su aspecto exterior, semejante a su Hacedor". (9)

Cuando los adventistas piensan en ser creado a imagen de Dios, a menudo su interpretación de esta idea incluye parecerse físicamente a algunas cualidades físicas literales de Dios. Muchos adventistas dan por sentado que, puesto que Jesús se hizo hombre, nosotros fuimos creados a su imagen. Sin embargo, en el momento de la creación, Jesús todavía no había encarnado. En realidad, en el momento de su encarnación, Jesús fue hecho semejante a nosotros en todo (Hebreos 2:7). Su cuerpo fue hecho como el nuestro. Ciertas organizaciones no bíblicas contemporáneas, como los Santos de los Últimos Días y los Testigos de Jehová, también enseñan que Dios tiene un cuerpo físico. (10) Sin embargo, la Biblia enseña algo bien diferente.

Cuando habló con la mujer samaritana a orillas del pozo, Jesús declaró la verdad acerca de Dios - y toda la humanidad. La mujer le preguntó cuál era el lugar apropiado para la verdadera adoración, y Jesús le dijo que las designaciones físicas para tener culto eran caducas. "Pero viene la hora, y ahora ha llegado", respondió Jesús, "cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, y el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu, y es necesario que los que le adoran lo hagan en espíritu y en verdad". (Juan 4:23-24).

Jesús dijo claramente que "Dios es espíritu". El significado claro de esta frase es obvio: no hay ningún cuerpo físico que defina a Dios. Jesús dijo también que los verdaderos adoradores humanos deben adorar a Dios "en espíritu y en verdad". En otras palabras, los seres humanos tienen espíritus que pueden adorar a Dios.

Las implicaciones de este texto ponen patas arriba el paradigma adventista. Primero, Dios no es físico;  es espíritu. Este hecho significa que un "espíritu" es real y consciente, si bien inmaterial. Dios es la fuente eterna de todo poder, toda verdad, toda sabiduría, toda creatividad, toda ley, y toda realidad. La definición de espíritu por lo que concierne a la Persona de Dios no puede ser meramente "aliento".

Segundo, el hecho de que la verdadera adoración se haga "en espíritu y en verdad" significa que el espíritu humano es capaz de adorar - pero sólo si ha sido informado por la verdad. "Verdad" está identificado en la Biblia como el evangelio (Col. 1:5), la Palabra de Dios (Isaías 119:160, Juan 17:17), la ley (Salmos 119:142), y Jesús mismo (Juan 14:6). Además, Juan nos dice que la ley vino por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesús (Juan 1:17). Pablo explica en 1 Corintios 2 que la verdad de Dios no se percibe por medio de la humana sabiduría. "Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que es de Dios, para que podamos entender lo que Dios nos ha dado libremente", escribe en el versículo 12.

Es claro que podemos adorar en espíritu y en verdad sólo cuando nuestros espíritus son informados por el Espíritu Santo. A menos que recibamos el Espíritu Santo, las cosas de Dios no tendrán sentido para nosotros, y no podremos adorarle.

El tercer aspecto del paradigma adventista que Juan 4:23-24 voltea al revés es la idea de que somos creados físicamente a imagen de Dios. El que Dios nos haya creado a su imagen no puede significar que nos hizo físicamente semejantes a Él. Más bien, se identificó con nosotros como "espíritu"; por consiguiente, la imagen suya que tenemos debe también ser "espíritu" - la parte de nosotros con la cual hemos de adorarle y hemos de tener comunión con Él.

Implicaciones espirituales

Cuando Nicodemo se encontró con Jesús, éste le presentó una de las verdades centrales de la salvación:

"De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Juan 3:5-6). "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu" (Juan 3:8).

Si somos creados con espíritus que reflejan la imagen de Dios, ¿por qué habrá dicho Jesús que necesitamos "nacer del Espíritu"?

Efesios 2:1-2, 4-5 nos dan el contexto: "Y él os dio vida a vosotros, cuando estábais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvísteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. ... Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)". 

Cuando yo era adventista, supuse que este pasaje era sólo una metáfora (si es que lo tomé en cuenta). Sabía que todos somos pecadores porque Adán pecó, pero en realidad no sabía lo que eso significaba. También sabía que Dios había dicho que, si comían del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, Adán y Eva morirían cuando lo comiesen (Génesis 2:17). Sabía también que Satanás había dicho que no morirían sino que sus ojos se abrirían (Génesis 3:4-5).

Aprendí que, aunque aparentemente Satanás estaba en lo cierto porque Adán y Eva no murieron realmente, en realidad comenzaron a morir. Aprendí que la declaración de Dios de que "de cierto morirían" cuando comiesen, era cierta (aunque confusa); no experimentaron los efectos de la muerte inmediatamente, pero el proceso comenzó.

Nuevamente, la Biblia enseña algo diferente. Romanos 5:12-14; 1 Corintios 15:22, y Efesios 2:1-5 dicen claramente que todos estamos muertos en pecado a causa de Adán. Obviamente, esta afirmación no puede referirse a la vida física porque los seres humanos nacen y respiran. Como adventista, no tenía manera de entender esta situación excepto metafóricamente. Puesto que yo entendía que "espíritu" equivalía a "aliento", suponía que "muerte" debía significar el fallecimiento físico. El hecho de que todas las personas vivas tienen vida física me dejaba confundida acerca del concepto de muerte espiritual, y suponía que se refería a los déficits genéticos acumulados que lo dejan a uno vulnerable al pecado.

Regresemos a Adán y Eva. Antes de comer del fruto, no tenían ni el más leve asomo de ninguna clase de existencia aparte de ser completamente abiertos a Dios. Después de que comieron, sus cuerpos permanecieron vivos, aparentemente haciendo que la afirmación de Satanás fuese cierta y la afirmación de Dios indigna de confianza. Sin embargo, algo nuevo sucedió. En el momento en que comieron, supieron que estaban expuestos y desnudos. Se confeccionaron vestiduras, y por primera vez, se ocultaron.

Cuando Dios fue al jardín, llamó: "¿Dónde estás?" (Génesis 3:9). Inmediatamente, Adán respondió que tuvo miedo porque estaba desnudo, así que se escondió.

Yo solía pensar que la pregunta de Dios: "¿Dónde estás tú?" era un poquito como un padre jugando a las escondidas con un niño. Obviamente, Dios sabía dónde estaba Adán. Sin embargo, Adán y Eva quedaron súbitamente expuestos. Su vergüenza y su temor eran intensos. No podían estar en presencia de Dios y sentirse cómodos. Sus espíritus, que habían conocido a Dios, murieron - en el momento en que comieron del fruto. Quedaron desconectados de Dios, y no podían ocultarse de la justicia y la presencia de Dios para evitar sentirse desnudos y avergonzados.

Obviamente, Dios sabía dónde se escondían Adán y Eva, pero su pregunta: "¿Dónde estás?" tenía implicaciones espirituales. Dios sabía que habían pecado porque sus espíritus ya no estaban con Él.

Sólo el derramamiento de sangre humana podría rectificar esta muerte (Hebreos 2:16-17; 9:22). Dios prometió que enviaría un Redentor (Génesis 3:15) y preservó la humanidad. Sin embargo, no fue sino hasta que Jesús murió, miles de años más tarde, cuando el pecado de Adán y Eva fue expiado plenamente (Romanos 3:21-26). La barrera del pecado no fue quitada sino hasta que el velo se rasgó en el templo, y el espíritu de Dios no se reunió íntimamente con el espíritu del hombre sino hasta Pentecostés. (11)

Cuando Jesús le dijo a Nicodemo que tenía que nacer nuevamente, del Espíritu, no estaba hablando metafóricamente. Hablaba literalmente de la necesidad de unirse con el Espíritu de Dios para que su propio espíritu muerto pudiera venir a la vida.

Si el espíritu humano fuera meramente aliento, el nuevo nacimiento no tendría ningún sentido en absoluto.

¿Y Jesús?

Hemos establecido que Dios es espíritu, no un cuerpo físico. De manera similar, hemos visto que nuestros propios espíritus han de adorar al Dios que es espíritu. Esto significa que nuestros espíritus no son meramente "aliento", sino que pueden recibir, reconocer, y honrar a Dios mismo. Además, hemos visto que, para poder honrar a Dios, nuestros propios espíritus, que nacieron muertos en pecado, deben nacer del Espíritu Santo y de esta manera ser traídos a la vida.

Hebreos 2:17 dice que Jesús fue hecho como sus hermanos en todos los sentidos. ¿Significa esta afirmación que Él también nació con un espíritu muerto?

Como adventista, esta pregunta jamás se me ocurrió. Creía que Jesús era cuerpo más aliento, tal como creía que yo misma era. Si Jesús el Hombre era sólo cuerpo más aliento, la esencia de su condición sin pecado tenía que ser acerca de arreglárselas para guardar la ley perfectamente a pesar de sus limitaciones humanas.

Sin embargo, la Biblia nos dice que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo (Lucas 1:35). Jesús es el único ser humano que nació habiéndole dado vida el Espíritu de Dios desde el momento de la concepción. Este hecho significa que Jesús es el único ser humano que nació (Adán fue creado) espiritualmente vivo y no tuvo que nacer de nuevo. Además, la vida espiritual de Jesús no era externa a él. Era intrínsecamente su propia vida, porque es Dios.

Estructura paralela: carne y espíritu

Romanos 1:3-4 define la identidad de Jesús como hijo del hombre e Hijo de Dios. El versículo tres dice que "nació de un descendiente de David según la carne", y el versículo cuatro dice que "fue declarado Hijo de Dios con poder por la resurrección de los muertos según el Espíritu de santidad". Estos versículos tienen una estructura paralela. El verso tres describe su herencia davídica "según la carne", o su humanidad. El verso cuatro describe su divinidad demostrada por su resurrección "según el espíritu de santidad", o Dios. Jesús era intrínsecamente hombre e intrínsecamente Dios. Se levantó de los muertos por su propio espíritu de santidad. (Véase también Juan 10:17, 18). Su poder no era ni derivado ni adquirido. La vida en él era la suya propia. Siempre estuvo espiritualmente vivo.

Jesús era sin pecado porque accedía perfectamente al poder del Espíritu Santo. Era sin pecado  porque era Dios, espiritualmente vivo desde la concepción. Absolutamente tenía una ventaja que nosotros no tenemos - pero no por amor a sí mismo. Sufrió por nosotros y se hizo pecado y maldición por el mundo. (12)

¿Por qué importa?

Hemos visto que la creencia de que el espíritu humano es meramente aliento resulta en por lo menos nueve errores que conducen a la herejía:
  1. Incredulidad en la identidad de Dios como "espíritu" sin un cuerpo físico.
  1. Incredulidad en que los seres humanos tienen un espíritu que puede conocer y adorar a Dios.
  1. Incredulidad en que el espíritu humano es la imagen de Dios en el hombre.
  1. Confusión acerca de que nuestros espíritus espiritualmente muertos son el pecado original.
  1. Interpretación errónea de la necesidad y la naturaleza del nuevo nacimiento.
  1. La creencia de que Jesús es meramente "cuerpo más aliento".
  1. Incomprensión de la deidad intrínseca de Jesús.
  1. Incomprensión de la ventaja de su deidad intrínseca.
  1. Interpretación errónea del hecho de que la justicia de Dios es completamente suya y no puede ser perfectamente duplicada ni emulada.
En el nivel práctico, la creencia de que el espíritu es meramente aliento deja a los adventistas con una visión mundial antibíblica. Porque no entienden que Dios es espíritu sin cuerpo, no captan la idea de que no es como ellos. Por consiguiente, no perciben a Dios como soberano de todas las realidades, aun sobre el mal y las decisiones del hombre. Porque no creen que tienen espíritus inmateriales a imagen de Dios, creen que el pecado es principalmente físico, un efecto acumulativo de fallas genéticas que les dejan vulnerables a la tentación. Porque perciben el pecado como principalmente físico, que debilita el poder de la voluntad y de la mente, creen que la salvación significa obtener acceso al poder del Espíritu Santo para poder resistir la tentación y ser capaces cada día más de guardar la ley.

Además, la conciencia no es el Espíritu Santo. Romanos 2:15 identifica la "conciencia" como una función que todos los hombres tienen, sean creyentes o no. La conciencia puede ser mal enseñada, y cuando una persona nace de nuevo, la conciencia será re-educada por la revelación de la verdad por el Espíritu Santo.

Porque creen que sus espíritus son aliento, los adventistas no entienden lo que significa nacer de nuevo. No saben que tienen espíritus literales que están muertos hasta que el Espíritu Santo los traiga a la vida mediante su morada en el interior del hombre.

Quizás el peor resultado de la doctrina de que el espíritu es igual al aliento es que los adventistas no entienden que el Señor Jesús no es principalmente su ejemplo, sino su sustituto. No vino a demostrar cómo guardar la ley. Jesús no vino a demostrar cómo vencer la tentación confiando en el poder externo del Espíritu Santo para su victoria. Los adventistas no entienden que el poder de la sangre de Jesús para expiar el pecado nace del hecho de que Él tiene vida intrínseca - no del hecho de que obedeció perfectamente.

Cuando entendemos que el espíritu es una realidad inmaterial hecha a imagen de Dios, finalmente tenemos esperanza. Sabemos que no dejamos de existir cuando morimos. Sabemos que Jesús tenía una  ventaja divina que le hizo nuestro sustituto en todos los órdenes: Era Dios que tomó nuestra forma para que pudiera derramar sangre perfecta y sin pecado como el sacrificio que su propia ley requería. Porque tenemos espíritus literales, somos literalmente traídos a la vida y conectados eternamente con Dios por medio de su Espíritu cuando nacemos de nuevo. No solamente tenemos disponible el poder de Dios; tenemos a Dios mismo haciendo de nosotros criaturas nuevas y vivas que son "nacidas de Dios" (Juan 1:13).

Ahora sé que Jesús, aun en su encarnación, fue siempre plenamente Dios (Colosenses 1:19). El milagro no consiste en que pudo ser un ser humano perfecto sino en que, como Dios, ha destruido el poder del pecado al derramar sangre humana sin pecado. Ha abierto un camino nuevo y vivo al Padre por medio de su cuerpo (Hebreos 10:20), de modo que ahora puedo estar en su presencia sin vergüenza ni desnudez . Sé que me he convertido en su justicia porque él se hizo mi pecado (2 Corintios 5:21), y experimento su justicia - que es extraña a mí y no es mi propia perfección - porque Él vive en mí por su Espíritu y me acredita su  propia justicia (Romanos 5:18-21). Sé que mi vida está escondida con él en Dios (Colosenses 3:3).

Ahora me regocijo con Pablo, mi hermano en Cristo Jesús: "He sido crucificado con Cristo y vivo, no yo, sino que Cristo vive en mí. La vida que vivo en el cuerpo, la vivo por fe en el Hijo de Dios, que me amó y se dio a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).

NOTAS
  1. Como uno de nosotros, habría de dar ejemplo de obediencia. Para esto, tomó sobre sí mismo nuestra naturaleza, y pasó por nuestras experiencias. "Debía ser en todo semejante a sus hermanos". (Heb. 2:17). Si tuviéramos que soportar cualquier cosa que Jesús no soportó, entonces sobre este punto Satanás presentaría el poder de Dios como insuficiente para nosotros. Por lo tanto, Jesús fue "tentado en todo como nosotros". Heb. 4:15. Soportó todas las pruebas a las cuales nosotros estamos sujetos. Y a su propio favor no ejerció ningún poder que no se nos ofrezca libremente a nosotros. Como hombre, enfrentó la tentación, y venció en la fortaleza que recibió de Dios. Dice: "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado.y tu ley está en medio de mi corazón". Sal. 40:8. Al ir haciendo el bien, y sanando a todos los afligidos por Satanás, presentó a los hombres el carácter de la ley de Dios y la natualeza de su servicio. Su vida testifica que es posible que nosotros también obedezcamos la ley de Dios. Desire of Ages, p. 24. 
  2. New Bible Dictionary, tercera edición, reimpreso 1997; Inter-Varsity Press; p. 1125.
  3.  Early Writings, p. 77. Véanse también pp. 55 y 92.
  4. White, James, Day Star, Enero 24, 1846.
  5. The Doctrines and Discipline of the Methodist Episcopal Church, 1888, pp. 16, 17.
  6.  Early Writings, p. 77. 
  7. The Great Controversy, pp. 644, 645. 
  8. Education, p. 15.
  9. Ibid., p. 20.
  10. http://www.beliefnet.com/story/80/story_8035_1.html
  11. Algunos creen que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo antes de la ascensión de Jesús (Juan 20:22), pero que recibieron el poder del Espíritu en Pentecostés.
  12. 2 Corintios 5:21 y Gálatas 3:13.
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